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LA CAMPAÑA ELECTORAL ES PREMATURA Y CONFUSA


Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en el programa “Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado 13 de agosto de 2005



El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia trata en el capítulo octavo sobre la comunidad política, que deriva de la sociedad civil y está a su servicio. Allí trae un pasaje que quiero leer y comentar con ustedes.

Dice: La comunidad política encuentra en la referencia al pueblo su auténtica dimensión. Ella es y debe ser, en realidad, la unidad orgánica y organizadora de un verdadero pueblo. El pueblo no es una multitud amorfa, una masa inerte para manipular e instrumentalizar sino un conjunto de personas, cada una de las cuales, en su propio puesto y según su manera propia, tiene la posibilidad de formar su opinión acerca de la cosa pública y la libertad de expresar su sensibilidad política y hacerla valer, de manera conveniente, al bien común

Me interesa subrayar esta referencia de la comunidad política al pueblo y esta aseveración de que el pueblo no se puede confundir con una masa, con una multitud manipulable. Cada persona, cada miembro de ese pueblo debe tener la posibilidad de formarse una opinión sobre las realidades comunes a todos, la libertad de expresarla y de hacerla valer en orden al bien común.

Es importante recordar estos principios sobre todo en una circunstancia, en una coyuntura, como la que vivimos en la Argentina, cuando la ciudadanía está presenciando una campaña electoral prematura, que desgasta anticipadamente valiosas energías, que es agresiva hasta la crispación y confusa, porque no se esclarecen cuestiones fundamentales sobre las cuales los legisladores que serán elegidos tendrán que pronunciarse.

Se trata en general, en las discusiones, de una vuelta al pasado. Se discute sobre el pasado y no tanto sobre el presente y sobre el futuro, olvidando que es una elección legislativa la que tendremos en octubre, para renovar parcialmente el Congreso de la Nación, las Legislaturas provinciales, los Concejos Deliberantes.

Sin embargo se encara esta elección como si en ella se jugara a todo o nada. Esto puede ser útil a los intereses de los protagonistas, pero me parece que esta actitud hace sufrir a las instituciones de la República.

Y probablemente todos ustedes, tendrán mucho más interés en conocer qué piensan los candidatos sobre algunos temas fundamentales. Por ejemplo sobre la familia, la educación, la vida humana en su origen y en su fin; esto es, el problema del aborto y la eutanasia, temas sobre los cuales ya hay presentados proyectos en el Congreso de la Nación.

Además, a todos les interesa saber cómo, de qué manera, con qué medios, se cumplirán los planes, proyectos y promesas que ahora se formulan.

Por eso me parece que la ciudadanía necesita un esclarecimiento sobre todas estas cuestiones fundamentales, para que podamos reflexionar como conviene y no votar a ciegas.  Porque ese es el gran problema del ejercicio periódico de la elección, tal como se practica en la Argentina.

Recordemos entonces lo que dice al respecto la Doctrina Social de la Iglesia cuando destaca que la comunidad política está en referencia a la sociedad civil, al pueblo y que el pueblo no es una masa inerte, una multitud manipulable; cada uno debe tener la posibilidad real y concreta de formarse una opinión sobre la cosa pública, debe tener la posibilidad de expresarla libremente y hacerla valer.

Hasta el sábado si Dios quiere.


Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata



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