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LA MATERNIDAD ES UNA BENDICIÓN Y UNA
MISIÓN
Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en el
programa
“Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado
15 de
octubre de 2005
Queridos amigos mañana es el Día de la Madre y no sé si ustedes saben
porqué se ha fijado este día a mediados del mes de octubre razón por
la cual tal vez sea bueno recordarlo.
Hace
décadas, antes de la reforma litúrgica vigente, el 11 de octubre se
celebraba la Fiesta de la Maternidad de la Virgen María y solía haber
celebraciones externas, el domingo anterior o posterior, y así se fue
estableciendo popularmente esta jornada del tercer domingo de octubre
para recordar y celebrar a la Madre y a las madres.
Este
día, lo sabemos, toca en profundidad los sentimientos de todos y está
muy bien que así sea porque, me parece, que hay que sostener y
fomentar este recuerdo, este homenaje y estas expresiones de respeto y
de cariño, sobre todo, en este momento en que la figura de la mujer
como madre se encuentra un poco desdibujada. Esto es algo que ocurre
intencionalmente. Han oído hablar y me habrán oído hablar a mí, en
esta columna televisiva, de la perspectiva del género según la cual
los roles respectivos de mujeres y varones no tienen que ver con la
base biológica de nuestro ser.
En esa
perspectiva de género se trata de mirar con desconfianza la función
maternal de la mujer como si fuera la condición materna de la mujer
una especie de estereotipo impuesto por la cultura machista. Existe
una ideología feminista muy extendida que reivindica presuntos
derechos sexuales y reproductivos de la mujer, promueve la
anticoncepción y el aborto.
Sin ir
más lejos, la semana pasada, en Mar del Plata, se realizó otro
encuentro nacional de mujeres, como cada año, en los que surge con una
virulencia tremenda esta ideología feminista, hasta con estereotipos
curiosos de mujeres masculinizadas donde se maldice la maternidad como
si fuera una carga insoportable de la que habría que liberarse.
Además
se busca descolocar la imagen de la madre respecto del contexto
familiar. No se trata de ser madre de cualquier manera sino que
hablamos de ser madre de familia donde podemos identificarla con la
figura del hogar o del foco del fuego de ese amor, de esa solidaridad,
de esa preocupación sana, que hace que la familia se mantenga unida y
pueda seguir adelante a pesar de las muchas dificultades.
Por
eso, en este Día de la Madre, me parece que sería bueno mirar como
volver a descubrir esa imagen auténtica de la maternidad y decir que
se trata de una verdadera bendición. La maternidad es una bendición,
una vocación y una misión que se le ha otorgado a la mujer que es
quien puede dar a la humanidad lo que nadie puede dar.
Nosotros, los cristianos, bendecimos continuamente a la mujer como
madre. Al rezar el Ave María estamos diciendo bendita a la Madre de
Dios y estamos diciendo “bendito el fruto de tu vientre Jesús”. Con
ello estamos bendiciendo la vocación materna de la mujer y este es un
dato fundamental para toda la humanidad en este tiempo también.
Espero
que esta reflexión pueda ayudar a celebrar mejor este Día de la Madre
y, al despedirme hasta el próximo sábado, quiero hacerles llegar a
todas las madres del país la bendición de Dios y asegurar mi oración
por aquellas madres que han partido a la Casa del Señor junto con un
cordial afecto, saludo y el deseo de que tengan un muy feliz día.
Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata
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