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la gente no entiende cuando se habla
de valores


Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en el programa “Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado 19 de noviembre de 2005

  

“Probablemente ustedes habrán notado que en la actualidad cuando se habla acerca de la conducta humana o uno se enzarza en una reflexión ética sale inmediatamente el tema del valor, el tema de los valores. A veces tengo la impresión de que no se entiende muy bien de qué se está hablando. Hay una apelación un tanto general y hasta retórica o lírica a los valores sin advertir muy bien de qué se trata. Es que el valor o los valores son un tema específicamente filosófico”.

“Si ustedes me permiten comparto simplemente un dato que es precisamente filosófico. El valor, en realidad, es el bien. Se lo identifica con el bien en cuanto es una dimensión o una propiedad del ser y es el Ser en cuanto digno de alabanza, admirable, apetecible, objeto de deseo, de voluntad y de amor. Por eso hay tantos valores como bienes y modos de ser”.

“En definitiva, cuando hablamos del valor ético, del valor de la conducta humana nos estamos refiriendo a la naturaleza humana y a los bienes propios de la naturaleza humana. Sólo que muchas veces se lo toma parcialmente al valor o a los valores y se hacen discriminaciones a veces capciosas”.

Se suelen oponer unos valores a otros. Por ejemplo: la verdad y la autenticidad, la libertad y la autoridad, la tradición y el progreso, el ideal y el placer o el gusto o las ganas. Así en ese tipo de discriminación se va como manipulando a la opinión y proponiendo caminos éticos que no son realmente objetivos”.

Se incurre también, con mucha frecuencia, en una especie de relativismo del valor. Es valioso lo que a mí me gusta y nada más. Y, a veces, lo que a mí me gusta, un poco caprichosamente de acuerdo a mis inclinaciones elementales, sin pasar por una auténtica reflexión sin esa referencia a los grandes bienes que son propios de la condición humana”.

Los valores no pueden sostenerse simplemente porque uno los evoque o los nombre. Los valores son cosas que se realizan y que se realizan en nuestra vida, a través de nuestras elecciones, de nuestra libertad rectamente ejercida. Por eso el fundamento, el sustento último de los valores, es el orden de la Creación que es la dimensión trascendente del espíritu humano, es en definitiva Dios Creador”.

“En el Libro del Génesis uno encuentra una fundamentación última de los valores donde se dice que cuando Dios terminó su obra creadora pronunció esta sentencia: Dios vio que todo era muy bueno. Esa bondad que Dios advierte en la Creación y que nos comunica es la fuente de la valoración que nosotros hacemos de los bienes humanos y consiguientemente de todos nuestros actos. Por eso los valores sólo adquieren un sustento firme cuando el hombre se religa con Dios. No sólo reconoce el hombre el orden de la Creación sino también se religa personalmente con Él. Por eso el valor religioso es un elemento fundamental en la cultura humana”.

“Esto puede parecer una cosa muy abstracta o muy difícil pero piénsenlo ustedes, mis amigos, y van a ver cómo las cuestiones de todos los días si nosotros las convertimos en objeto de nuestra preocupación, de nuestro examen de conciencia, de nuestra valoración explícita o implícitamente ética, ahí aparece el tema del valor. Y después de todo es bueno poder hablar de temas filosóficos, de modo sencillo, en la pantalla del televisor. ¿No le parece?.... Hasta el sábado próximo si Dios quiere”.


Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata


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