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LA
NAVIDAD
NO
ES
UN
MITO,
ES
REAL
Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en el
programa
“Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado
24 de diciembre de 2005
Esta
noche es Nochebuena que es siempre un momento de alegría y de paz. Y
lo importante es saber porque esta noche y este día tiene que
inundarnos un sentimiento de alegría y de paz.
Eso
lo podemos comprender bien junto al Pesebre: ha nacido Cristo,
Nuestro Redentor. El cielo se ha inclinado hacia la tierra, Dios se
ha unido al hombre para que el hombre quede unido a Dios, para que
la tierra quede religada con el cielo. ¡En estas palabras se resume
el misterio de la Navidad!.
No
se trata de un mito sino que se trata de un acontecimiento real,
histórico, ocurrido –pongamos–
hace 2005 años, que se renueva cada vez que lo celebramos porque
Cristo se ha unido para siempre al hombre. El Hijo Eterno de Dios ha
asumido nuestra condición humana en el seno de María. Ha nacido, se
ha hecho niño. ¡Dios se ha hecho Niño!
Dios
se ha hecho hombre, se ha hecho niño, se ha hecho pobre para
rescatar la auténtica dignidad del hombre. Nuestra humanidad ha
quedado ligada con Dios y los hombres y mujeres somos hechos de
Dios. Esto es lo que rescata la auténtica dignidad del hombre.
El
hombre, que es como creatura espiritual, plasmado a imagen y
semejanza de Dios, ha quedado dignificado en plenitud cuando se ha
unido con la vida de Dios. Esto ocurre cuando ha sido hecho hijo de
Dios, miembro de la familia de Dios. ¡Aquí está la máxima señal de
la dignidad humana!.
Un
filósofo del siglo XX, el español José Ortega y Gasset, dijo una
frase bella y sorprendente:
"Si
Dios se ha hecho hombre entonces ser hombre es lo más grande que se
puede ser".
Y esto se puede decir a partir del Misterio de la Encarnación de
Dios en Jesucristo, a partir de la Navidad.
Por
eso hoy tiene que invadirnos un sentimiento de alegría y de paz. La
alegría y la paz que son el fruto del amor, el fruto de la caridad.
Dios ha amado tanto al mundo, ha amado tanto al hombre, que le ha
dado a Su Hijo para que la gloria de Dios se haga, en el hombre
rescatado por la redención de Cristo, alegría y paz.
Esto
es lo que les deseo a todos ustedes, nuestros televidentes, y a
todos los argentinos. Este es el momento de decir para esta
Nochebuena y para mañana, Navidad, y para siembre: Muy, muy Feliz
Navidad.
Mons. Héctor Aguer,
arzobispo de La Plata
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