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EL TEMPLO DE LA NATIVIDAD
FUE DECLARADO BASÍLICA


Homilía de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz,  durante la misa de Declaración de Basílica Menor a
Natividad de la Santísima Virgen María
(Esperanza, 8 de setiembre de 2005)


Queridos hermanos:

Con cuánta alegría estamos celebrando la Fiesta Patronal de la Natividad de María Santísima, en Esperanza, el día en que vamos a dar lectura al nombramiento de la Santa Sede por el cual se designa a nuestro Templo Parroquial con el Título de Basílica Menor. Esta respuesta de la Santa Sede a nuestro pedido, como dice el texto que dimos lectura, nos llena de gozo y nos compromete con esta rica historia religiosa  de nuestra comunidad. Así leemos en el citado documento que nos enviara la Santa Sede: "A solicitud del Excmo. Sr. Arzobispo José María Arancedo ... en la que expresa las súplicas y deseos del clero y de los fieles, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en virtud de las peculiares facultades que le ha otorgado el Sumo Pontífice Benedicto XVI, gustosamente adorna con el título de BASÍLICA MENOR, con todos los derechos y concesiones litúrgicas según las normas competentes, a la Iglesia parroquial, dedicada a Dios en honor de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María, situada en la ciudad comúnmente llamada "Esperanza Santa Fe", existente dentro de los límites de la citada arquidiócesis...".  Creo que este es el primer título de Basílica otorgado por el actual Pontífice, el Papa Benedicto XVI.

Siempre la Iglesia ha fomentado el cuidado, el decoro y la belleza de la casa de Dios, como expresión viva de la fe un pueblo, y el lugar apropiado para celebrar los  sagrados misterios. Los Sumos Pontífices, según una larga tradición, a aquellos templos que sobresalían por su relevancia histórica, arquitectónica, litúrgica y pastoral les ha concedido diversos títulos entre los que se destaca el de Basílica menor que, por su mismo origen se halla íntimamente unido con el de Basílica mayor, otorgado sólo a las Basílicas Patriarcales. Como sabemos, las Basílicas patriarcales eran consideradas y lo son aún ahora, como partes de la patriarcal Basílica de Letrán que es la "cabeza, madre y maestra de todas las iglesias", y que es la Iglesia Catedral del Sumo Pontífice en Roma. En cambio, las otras Basílicas mayores: la de San Pedro en el Vaticano, como la de San Pablo y de San Lorenzo extra muros, y la de Santa María Mayor todas ellas en la ciudad de Roma, son consideradas como pertenecientes de modo peculiar y personal al Sumo Pontífice. Esta relación con el Santo Padre constituye el signo característico de las Basílicas.

Siendo necesario, por otra parte, luego de celebrado el Concilio Vaticano II adaptar las diversas instituciones eclesiásticas en conformidad con su mente y disposiciones, se consideró oportuno conservar el tradicional título de Basílica Menor, pero dándole una nueva y más rica significación, con la que se exprese más fuertemente el vínculo a la cátedra de Pedro y sea, al mismo tiempo, un centro de peculiar actividad litúrgica y pastoral. Creo oportuno leerles en este contexto festivo y de gratitud algunas de las condiciones y obligaciones que la Santa Sede nos recuerda:

- Que la Iglesia, elevada a Basílica, sobresalga por una conveniente magnitud y mérito artístico, y su forma corresponda plenamente a las leyes litúrgicas. Que esté consagrada. Que goce en toda la diócesis de cierta celebridad por su historia y significado religioso. Que sea centro de irradiación de vida religiosa y pastoral. Agrega más adelante, que la celebración de la sagrada liturgia, y principalmente de la Eucaristía, se haga con absoluta dignidad, de  modo que sirva de ejemplo a las demás Iglesias. También recuerda que se promueva la formación bíblica y religiosa de los fieles, como el estudio y divulgación de los documentos con los que se propone el magisterio del Sumo Pontífice. Pide, además, como una obligación que en la misma Basílica se celebren con solemnidad singular las siguientes fiestas:

a) la fiesta de la Cátedra del Apóstol san Pedro (22 de febrero)

b) la fiesta de san Pedro y san Pablo (29 de junio)

c) el aniversario de la exaltación del Sumo Pontífice

Recuerda que, como una concesión particular, se concede a los fieles que visiten esta Basílica, en los días que se señalan a continuación, la gracia de ganar la indulgencia plenaria, bajo las condiciones acostumbradas en los siguientes días:

a) en la fiesta de san Pedro y san Pablo (29 de junio)

b) en la fiesta del titular. Hoy la Natividad (8 de septiembre)

c) en la dedicación de Santa María de la Porciúncula (2 de agosto)

d) en el día escogido libremente, una vez al año.

Queridos hermanos, la Iglesia ha querido reconocer con este Decreto la realidad de un camino que le hemos presentado y que lo ha podido comprobar, otorgándonos el título de Basílica; hoy nos toca a nosotros en este día de Fiesta  proclamarlo, agradecerlo y comprometernos a continuar con esta rica y fecunda historia de fe que hemos recibido de nuestros mayores aquí en Esperanza. Estamos celebrando los 150 años de nuestra comunidad, confiemos en la presencia viva del Señor que camina junto a nosotros y espera mucho de nosotros; sepamos tomarnos en este camino de fe de la mano de María nuestra Madre y Patrona para hacer realidad el reino de la verdad y del amor que su Hijo nos ha dejado. Que renovemos también en este día nuestro amor a la Iglesia en la que hemos nacido y en la que vamos creciendo, y desde la cual estamos llamados a vivir y a predicar el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo para la gloria de su Nombre y la salvación de nuestros hermanos. Amén. 


Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz
Esperanza, 8 de septiembre de 2005, Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María



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