|
JORNADAS DE PASTORAL SOCIAL
Carta de
monseñor José María Arancibia, arzobispo de Mendoza, convocando
a las Jornadas de Pastoral Social (5 de setiembre de 2005)
A todos los sacerdotes, religiosos,
religiosas, diáconos, vírgenes consagradas,
acólitos, seminaristas, colegios católicos,
laicos y otras forma de vida consagrada
Queridos hermanos:
Dentro de pocos
días tendremos en nuestra Diócesis las XIII Jornadas de Pastoral. Los
pastores y consagrados en la casa de Lunlunta. Los laicos con los
consagrados en el Colegio “Nuestra Seños
de la Misericordia”.
Gracias a Dios,
estos lugares constituyen para nosotros etapas importantes de nuestro
camino de Emaús. Son verdaderos lugares de gracia. Allí hemos
aprendido a escuchar juntos la Palabra de Dios, a dejarnos provocar
por ella y a mirar con esperanza el camino por delante. Allí, nuestros
corazones se encendieron mientras Él nos explicaba la Palabra. Allí,
pudimos reconocerlo al partir el Pan. También en momentos difíciles,
recibimos en estos lugares el consuelo de su Espíritu.
En este año de la
Eucaristía, mientras levantamos el corazón para nuestra acción de
gracias, le pedimos a Dios que estas Jornadas sigan siendo un momento
privilegiado de aprendizaje, de revisión y de proyección de nuestra
acción evangelizadora.
Como Pastor de esta
Iglesia diocesana peregrina en Mendoza, quiero invitar a cada uno para
que se comprometa con estas XIII Jornadas de Pastoral. ¡No podemos
dejar de participar! Esta invitación vale, de modo particular, para
los pastores, los ministros, los consagrados y laicos directamente
comprometidos con la acción evangelizadora.
Este año, las
Jornadas adquieren un relieve particular. Estamos trabajando firme en
la actualización del Plan de Pastoral. Hemos cumplido ya algunas
etapas importantes: 1) revisar la vida de nuestra Iglesia a la luz del
ambicioso proyecto de renovación eclesial y pastoral enunciado por la
Prioridad IV; 2) avanzar en la actualización de un diagnóstico
pastoral que nos permita una mirada amplia sobre nuestros principales
desafíos evangelizadores. Como ustedes podrán apreciar en la
información adjunta, dedicaremos un buen espacio a los aportes que
volcamos en las dos Cartillas trabajadas en estos meses.
La participación de
TODOS es importante. Pero, además, una participación completa y
perseverante. Me permito, por tanto algunas sugerencias prácticas a
fin de aprovechar bien el valioso espacio que significan estos días de
setiembre. Las formulo a modo de preguntas personales:
¿He reservado ya
estos días como una cita impostergable que reclama mi presencia y mi
decidida participación? ¿Quiero hacer el compromiso personal de
participar en todo el desarrollo de las Jornadas, es decir: momentos
de oración, reflexión, trabajos grupales y celebraciones? De manera
particular, los párrocos y encargados de templos, ¿han podido
programar las celebraciones de los días 20-22 de tal manera que no
comprometan su presencia en las Jornadas? Suprimir la celebración de
la Eucaristía –o suplirla por una celebración de la Palabra–
los días martes 20, miércoles 21 y jueves 22 de setiembre no
compromete la vida sacramental de ninguna comunidad. ¿He pensado en
hacerlo?
Desde ahora
agradezco a todos los que ya han respondido afirmativamente a esta
invitación. A los que estén dudosos los animo a dar el paso. Puedo
asegurarles a todos que, con la gracia de Dios y nuestra apertura
interior, podremos seguir creciendo en el espíritu de familia y de
comunión, que el mismo Espíritu ha despertado entre nosotros, y que Él
sostiene con su acción fecunda.
Una vez más, María
es signo, modelo y madre de este Pueblo peregrino. A ella confío el
camino eclesial que estamos transitando.
Mons. José María Arancibia, arzobispo de Mendoza |