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"SOMOS CAMINANTES CON JESÚS Y MARÍA"
Mensaje de monseñor
José María Arancibia, arzobispo de Mendoza a toda la comunidad
católica (setiembre de 2005)
Con el lema: Somos caminantes con Jesús y María, el próximo domingo 2
de octubre celebraremos la Solemnidad de Nuestra Señora del Rosario,
patrona de la Arquidiócesis de Mendoza. Es la Fiesta de nuestra
Iglesia diocesana. Momento culminante de este camino que vamos
recorriendo en comunión.
Queridos hermanos,
permítanme volver a decir con fuerza: ¡somos la Iglesia peregrina, el
pueblo que Dios ha reunido por la sangre de Cristo, en el Espíritu del
amor! Como María y con Ella, estamos transitando una verdadera
peregrinación en la fe. Esta es nuestra vocación, nuestra alegría y
nuestra esperanza.
Cada año, la Fiesta
diocesana nos permite vivir intensamente este misterio de comunión y
de esperanza. Todos juntos –pastores, laicos y consagrados–
peregrinamos hacia el Teatro Griego, a la sombra del Cerro de la
Gloria. Un punto de reunión y de encuentro. Allí llegan también los
jóvenes. En el momento oportuno, la venerada imagen de Nuestra Señora
nos reúne en nombre del Señor. Con ella escucharemos la Palabra y
partiremos el Pan de vida. ¡Cómo faltar a la cita! ¡Cómo perder este
encuentro de fe!
Este año, la
liturgia será presidida por Mons. Alfonso Delgado, Arzobispo de San
Juan. Yo estaré en Roma, participando junto a más de doscientos
obispos de todo el mundo, del Sínodo convocado por el Papa para
reflexionar sobre el misterio de la Eucaristía, centro de la vida y
misión de la Iglesia. En ese mismo domingo el Sínodo será inaugurado
por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI.
La presencia de
Mons. Delgado en Mendoza y mi participación del Sínodo en Roma son dos
gestos muy fuertes que nos hablan con elocuencia del misterio de
comunión que es la Iglesia Católica, de la cual somos parte.
Al invitarlos a
participar, con todo mi cariño de pastor, quiero hacerles también una
petición ambiciosa: ¡renovemos en comunión nuestro amor por la Iglesia
de Cristo! Sé bien que hoy no es frecuente hablar de amor por la
Iglesia. La nota dominante, incluso entre nosotros, es la palabra
crítica y el tono de sospecha.
Para animarlos a
esto, quiero evocar aquí la querida figura del Papa Juan Pablo II,
cuyo amor por Cristo y por la causa del hombre, lo hizo un apasionado
hombre de Iglesia. Estos son los testimonios que verdaderamente nos
edifican.
Por eso, como reza
nuestro lema, les digo una vez más: “Somos caminantes con Jesús y
María”. Preparen su corazón. Vayan con entusiasmo a esta fiesta. Como
hace 25 años en el Congreso Mariano, Dios quiera regalarnos dones
abundantes de gracia y bendición.
Mons. José María Arancibia, arzobispo de Mendoza |