|
FIESTA DE SANTA ROSA DE LIMA
Homilía de Mons. Rinaldo Fidel
Bredice en la Misa concelebrada por la
festividad de Santa Rosa de Lima, Patrona de la diócesis
(30 de agosto de 2003)
“He aquí que estaré con vosotros hasta el fin del mundo”
Esta es nuestra fe,
Jesús resucitado, está viviente y operante entre nosotros. Jesús nos llama
permanentemente a ser santos, a agradar al Padre como Él le agradó, haciendo
siempre su voluntad y sirviendo al prójimo.
Jesús es el tres veces
Santo, el Santísimo, todo dedicado a hacer la voluntad del Padre, para buscar
nuestro bien.
Cada uno de los
bautizados conformamos la Iglesia, cuerpo misterioso de Cristo. Cada uno de
nosotros está llamado a la santidad; no es algo reservado a algunos “genios”
sino que es la invitación que el Señor dirige de todos y cada uno sin excepción.
Hoy celebramos a
Santa Rosa, nuestro modelo e intercesora ante Dios. Ella vivió en el mundo,
compartiendo y sufriendo los problemas y dificultades de su familia venida a
menos económicamente por un mal negocio que hizo su padre. Debió trabajar de
costurera, de bordadora, de vendedora de plantas y flores, para ayudar a la
economía doméstica. En estas condiciones –porque fue dócil al Espíritu Santo–
alcanzó una altísima vida mística, imitó al Señor con extraordinarias
penitencias y vivió animada de un gran celo por la salvación de las almas.
¡Cuánto nos ayuda
considerar la santidad de Santa Rosa en medio del cumplimiento de sus humildes
obligaciones de estado! Llevar la cruz de cada día es aceptar la vida como se
presente, como manifestación de la voluntad divina que quiere o permite cuanto
nos sucede.
Estamos llamados a la
santidad por caminos diferentes: algunos a través de la vida sacerdotal o
religiosa o de especial consagración, otros por el matrimonio. Vivimos en el
mundo sin ser del mundo porque pensamos y amamos según las
bienaventuranzas, según los consejos de Jesús tratando de impregnar de espíritu
evangélico las realidades temporales.
Hoy a Santa Rosa le
pedimos que interceda por nosotros para que seamos santos.
Pidámosle también que
nos conceda el don de la lluvia que tanto necesitan nuestros campos.
Monseñor Rinaldo Fidel Bredice, obispo de Santa Rosa |