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DÍA
NACIONAL DEL ENFERMO
Mensaje
de
monseñor Rinaldo Fidel Bredice, obispo de Santa Rosa,
y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud
14 de noviembre de 2004
A nuestros queridos
agentes de la
pastoral de la salud:
Ante la proximidad de la celebración de la nueva “Jornada Nacional del Enfermo”,
el próximo 14 de noviembre, siento la necesidad de dirigirme a ustedes en mi
nombre y en el de toda la Comisión Episcopal, para agradecerles todo el trabajo,
silencioso pero sin duda eficaz, que realizan en bien de los hermanos que
sufren, así como en la promoción del bien inapreciable de la salud.
Estos años quisimos poner el acento en
la enseñanza, expuesto en su propia vida, del papa Juan Pablo II, quien puede
ser presentado como modelo de defensor de la vida y de la salud, quien con sus
gestos y palabras nos enseña a mirar en los hermanos enfermos y sufrientes el
rostro de Jesús, y nos anima a procurarles alivio y la promoción de la calidad
de vida.
Por ello nuestra reflexión ante esta
Jornada debe centrarse en un rotundo sí a la vida, el bien fundamental de la
persona humana. Tan manipulada muchas veces y tan despreciada otras. Nosotros
como hombres y como creyentes estamos llamados a defenderla, cuidarla y
promoverla desde la concepción hasta su muerte natural, rechanzando cualquier
medida inmoral o subterfugio que intente menoscabarla.
Asimismo agradecer y homenajear al
incansable paladín de esta causa, el papa Juan Pablo II, quien penosamente nos
lo ha recordado este año en su peregrinaje a Lourdes con motivo del
sesquicentenario del dogma de la Inmaculada Concepción, esperando que nuestra
Madre nos alcance la gracia de aumentar nuestro amor compasivo y misericordioso
hacia los que sufren.
Valoramos enormemente la labor
pastoral que están realizando, y los exhortamos a no aflojar en este trabajo que
no suele tener recompensa humana, pero que es en sí exquisitamente caritativo.
Monseñor Rinaldo Fidel Bredice, obispo de Santa Rosa |