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PRIMERA JORNADA POR LA VIDA Y LA FAMILIA
Carta de monseñor Rinaldo Fidel Bredice, obispo de Santa Rosa
a los participantes de la Primera Jornada por la vida y l a Familia
Santa
Rosa, 18 de noviembre de 2005
Queridos participantes de la
Primera Jornada por la Vida y la Familia:
Al
recordarles que están reunidos en las Primeras Jornadas por la Vida y
la Familia doy gracias a Dios Nuestro Señor y a cuantos con su trabajo
hicieron posible este acontecimiento.
Por
razones pastorales no les puedo acompañar; estoy realizando una visita
a cinco pueblos de la zona sur de la Diócesis; sin embargo me alegro
que ustedes dediquen este día a profundizar en el valor de la vida y
de la familia, y a aprender a dar razones de lo que con toda el alma
quieren defender ante un mundo que combate para activamente destruir
estos sagrados valores.
Una
nación será más o menos grande, no porque llegue a la luna o tenga
almacenadas cantidad de bombas atómicas, sino en la medida en que
proteja y defienda los derechos de los más débiles ¿y quién más débil
y desprotegido que el niño que recién empieza el camino de la vida en
el seno de su madre, o el anciano que está llegando al final de la
carrera?
Es por
ello que el aborto y la eutanasia que hoy se quieren implantar
legalmente también en nuestra querida nación no son signos de progreso
y de pertenencia a una sociedad adelantada, sino de retroceso, de
barbarie y destrucción. El aborto y la eutanasia son crímenes
horrendos que manchan las manos con sangre inocente, nunca seremos
grandes renegando de la Ley Natural que brota de Dios Nuestro Señor.
Participantes de esta Jornada, les invito a renovar el compromiso de
ser apóstoles del Evangelio de la Vida, pidiendo la audacia que da el
Espíritu de Jesús para proclamar en todo momento que la vida, regalo
de Dios, es sagrada desde su concepción en el seno materno hasta su
fin natural.
Reciban mi saludo afectuoso y mi bendición.
Mons. Rinaldo Fidel Bredice, obispo de Santa Rosa |