Documentos  
.

PASCUA 2005


Homilía de monseñor Alejandro A. Buccolini, obispo de Río Gallegos
para la Pascua 2005


Comienzo con las palabras de San Mateo·

“No teman. Jesús el crucificado no está aquí porque ha resucitado  como lo había dicho”... y luego... "vayan enseguida a decir a los discípulos:  Ha resucitado de entre los muertos”.

Su  cáliz fue su destino. Cáliz es lo que se ofrece, lo que se alcanza  a menudo una bebida de muerte. Contiene la bebida de la existencia humana y lo que sucede en Jesús es querido por Dios para Salvar al hombre.


“¡No teman!”

Estamos evocando y viviendo este acontecimiento de la Pascua tan importante en sí mismo como vital para la humanidad.

Por  de pronto el núcleo del misterio y del anuncio en el tiempo cuaresmal y en particular  en este día  pasa por una sola palabra: ¡resucitó! .

El hombre es para el hombre camino hacia la vida, aunque también puede serlo hacia la muerte. El hombre es para el hombre  camino hacia la altura, aunque también hacia el error y hacia el abismo.  El hombre es para el hombre camino hacia Dios quien quiere su salvación  y  renueva nuestras vidas; pero puede serlo también para el desencuentro y la división. Es el Señor quien puede resucitarnos si nosotros logramos producir un profundo cambio. La gran coordenada que pasa por el misterio  pascual es  una sincera conversión y asumir  un fuerte compromiso cristiano .Este es tal vez el cambio que está necesitando nuestra Iglesia peregrina en el sur. De no darse ese cambio como actitud permanente, aunque presentada con esplendor por la liturgia y el rito quedará simplemente como un recuerdo,  una fiesta grata, y entonces  la Pascua será lo que no queremos que sea.

Tanto el relato bíblico  como los ritos litúrgicos expresan esa resurrección a través de  simbolismos y alegorías, cómo ser nuevos en el ser y hacer , ser luminosos y radiantes como una luz nueva.

No serlo es sentirse fuera de la Pascua y de la vida nueva, es carecer  de ideales, no tener esperanzas hoy que  nos proyecten hacia el futuro,  es no superar la mediocridad... Es vivir en gris.

Desde hoy comenzamos un nuevo tiempo para un hombre nuevo, liberado de egoísmos, de caprichos, de ansia de poder, distraído en y con la historia personal y de conjunto.El Hoy pascual es  el día que separa el antes y el después, el tiempo de la muerte y de la vida nueva.  Mateo expresa la necesidad de un profundo cambio de vida.   ya que no seguimos a un muerto sino a una  Presencia que da vida.

Por eso no vivimos una religión de privaciones, de tristeza y de miedo o de vergüenza: clandestina y a escondidas.

Pascua está también relacionada con la luz. Tanto la luz como las tinieblas son símbolos de una realidad concreta, que hoy vivimos.

  • Tinieblas son todo abuso de poder  y toda estructura social, política y cultural  que opriman al hombre para que no pueda ejercer la libertad y gozar de sus derechos.

  • También son tinieblas los yugos sutiles que hasta tienen apariencia de humanitarios pero someten a los hombres al hambre y a la pobreza, a las injusticias y la corrupción.

  • Tinieblas son las posibles  legislaciones que tornan vano el  valor de la vida, la paz, la justicia, la sexualidad, la familia, la verdad y el  amor, reduciéndolos a mercadería.

Jesús en cambio es la luz del mundo, que vence a toda tiniebla; que quiere que seamos luz, que da la posibilidad  de que seamos hombres libres, con capacidad de pensar, de decir y de hacer.

Siendo luz podemos construir una vida nueva, dejando el pecado, emprendiendo caminos, aunque difíciles, seguros. No nos quedemos simplemente asomados a una tumba vacía, viviendo de viejas tradiciones, de lo que otros pensaron y dijeron, del recuerdo de cosas que ya no dicen nada. No nos quedemos  tampoco en el sábado santo, día de silencio, pero que puede serlo de pasividad, de rutina, aplastados por el peso de los acontecimientos que vivimos. Es el cristianismo del hastío, de la costumbre, de la falta de iniciativa. Nuestro Plan Pastoral diocesano, marca un camino para  sacudir la modorra de encima: “Para  quitar la piedra”, para abrir las tumbas, y liberar la vida. La Pascua “desata para poder caminar”.


“¡Vayan enseguida a anunciar!

Que cada uno de nosotros y toda la sociedad celebremos de veras este acontecimiento de morir para resucitar. Abandonemos el sepulcro de un cristianismo estático y convencional. “Quitemos de encima la piedra!”

Que nos comprometamos a un estilo de vida distinto. A  la luz del misterio pascual cuántas cosas debemos cambiar. Si queremos que la Pascua llegue a todos los hombres deberá darse esa condición de cambio y de luz.

En fin, Pascua no es un día del año, es un evento de salvación que hace visible la bondad del Señor y dignifica al hombre, que consolida su libertad y sus derechos, que da esperanza a los pobres y acompaña la Iglesia para anunciar con valentía este misterio de la Resurrección.

Cristo ha resucitado: ¡FELICES PASCUAS!


Pascua de Resurrección 2005
Mons. Alejandro Buccolini, obispo de Río Gallegos



Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet: www.aica.org

Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.