Oración realizada por Mons. Héctor Cardelli, obispo de
Concordia,
con motivo del tedéum del 25 de mayo de 2002
Señor, en este nuevo aniversario de la gesta de mayo de 1810,
quiero agradecerte y alabarte por el voluntariado en las actitudes y
organismos de servicios, por los bomberos voluntarios, por los
vecinos que siempre están a nuestro lado, por los comerciantes que
son honestos y por los que devuelven lo que no es suyo.
Quiero
alabarte por el docente que hace "dedo" para ir al trabajo
bajo la lluvia, el sol y el frío y que ayuda a engendrar una nueva
civilización apuntando a formar buenas personas; por el que
comparte con el que tiene menos y ayuda a abrir paso en la vida; por
el joven que estudia con esfuerzo y trabajo a pesar de las
dificultades con las que se enfrenta; por los que no vegetan y
renuncian a posturas cómodas.
Quiero
agradecerte por todos los que trabajan en reconstruir la justicia
social, la distribución equitativa, la búsqueda del bien común,
la participación, el compromiso y el protagonismo, por el amor que
mueve a darnos con alegría.
Quiero
agradecerte por todos aquellos que quieren recomponer, aún con
plurales dificultades, el tejido social en base a los valores
profundamente humanos y cristianos.
Te
agradezco estos signos vitales que están en medio de nuestro pueblo
y que nos encienden una esperanza en este momento de quiebre.
Te
pido nos ayudes a no endiosar al Mercado, a no someter, condicionar
y limitar voluntades, a no generar explotación y desocupación, a
no engañar a los demás adulterando la verdad y la justicia, a no
especular con el hambre y las necesidades de nuestros hermanos
pensando en el propio beneficio.
Te
pido nos des la gracia y la fuerza para ensanchar nuestro corazón
conforme a tus sentimientos e iluminar nuestra inteligencia con tu
verdad, para conducirnos con los criterios que nos impulsen a lograr
la estatura del Hombre Nuevo que nos propones en tu Evangelio.
Hoy
la Patria necesita de cada uno de nosotros, no como un absoluto que
polarice la atención en su egoísmo insaciable, sino como un nudo
de red que asociado a los demás, se dispongan a crear una trama de
amor, servicio, participación, protagonismo que nos reconstruya
como Nación y nos ayude a crear las condiciones de justicia y
dignidad que nos corresponde como habitantes de este suelo que Dios
nos dio.
Te
pido Señor que nos des a todos los Argentinos la gracia del
patriotismo y el amor servicial entre nosotros; Te pido le des la
gracia de la conversión a todos aquellos que por egoísmo se
nieguen a recorrer a este camino.
Señor,
te pido que como María, digamos "Si" a tu proyecto!