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ANTE LA LEY DE DESPENALIZACIÓN DE LA
OFERTA SEXUAL EN LAS CALLES
Declaración de los Obispos de la Provincia de Entre Ríos
Hace unos días fuimos sorprendidos por la aprobación por parte del
Senado Provincial de una Ley que despenalización de la oferta sexual
en las calles. Esta sorpresa es, además una pena pues consideramos que
dicha Ley ignora o pasa por alto derechos y principios que tocan la
dignidad misma de las personas, lesiona la solidez de la familia,
afecta la moralidad pública y perjudica la educación de niños y
adolescentes: todo esto es precisamente lo que debe cuidar un
legislador al sancionar una ley.
Queremos
reafirmar el derecho al trabajo que tiene todo hombre y mujer. Pero
sostenemos que dicho trabajo debe ser digno de la persona, atendiendo
a su integridad física, moral y social. El ejercicio de la
prostitución ha sido y es una degradación perversa de quien la ejerce
y una forma aberrante de esclavitud a lo largo de toda la historia
humana. Ofende la dignidad de toda persona humana, tanto de quien la
ofrece como sobre todo del que se aprovecha de esta situación.
No hay
justificación para promover este tipo de práctica.
No
ignoramos que muchas personas, sobre todo mujeres de condición
humildes, estén tentadas y empujadas a ejercer esta práctica,
degradante y denigrante, por la terrible situación que estamos
viviendo. Pero no es con tal tolerancia como se soluciona este
problema sino buscando el bien de y la dignidad de la persona, única
garantía del bien común. Al Estado corresponde, con todos los poderes
que tiene, procurar la búsqueda de formas y ofertas laborales para
todas las personas, en especial las más necesitadas, y no hundirlas en
el vicio o exponerlas a la explotación de personas inescrupulosas que
nunca faltan en esto que desgraciadamente muchos llaman “comercio”.
Al
lamentar esta situación suscitada por la promulgación de una
disposición legal que no ha sido ni propuesta en plataformas, ni
debatida, ni consultada en la sociedad, ni con quienes resultarán
afectados por la misma; exhortamos a las autoridades competentes a
poner freno a esta legislación que consideramos antinatural y que
llevará a un permisivismo fatal, favoreciendo la degradación de la
moral pública.
Como
pastores de la Iglesia nos sentimos responsables de la salud e
integridad moral de todos nuestros feligreses y partícipes en la
búsqueda del bien común de todos los miembros de la sociedad: por todo
esto pedimos serenidad y reflexión para recapacitar sobre los alcances
que esta medida puede tener para nuestra sociedad. Y, luego, tomar las
medidas y decisiones que conduzcan a preservar la salud moral de la
población.
Exhortamos a nuestro feligreses a pedir insistentemente al Señor, luz
para que las autoridades a las que compete tomar las resoluciones
pertinentes actúen teniendo en cuenta los intereses de la salud moral
de la población y la defensa y protección de las familias y de los
sectores de la población más necesitados y expuestos.
Mons. Héctor S. Cardelli, obispo de Concordia
Mons. Mario L. B. Maulión, arzobispo de Paraná
Mons. Luis Guillermo Eichhorn, obispo de Gualeguaychú |