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DÍA
DEL NIÑO POR NACER
Mensaje de monseñor Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás de los
Arroyos y administrador apostólico de Concordia
25 de marzo de 2004
Al celebrar el día del “Niño por Nacer” ponemos bajo la protección
divina el don preciosos y sagrado de la vida, en el vientre de su
mamá.
Queremos renovarnos
en el amor a la vida con el Amor de Cristo, y los invitamos a todos a
este sentimiento de respeto y admiración.
La fiesta de la
Encarnación del Señor, nos propone considerar a la luz del Evangelio,
los numerosos desafíos que piden de nosotros una clara respuesta a los
temas del matrimonio, la familia y la vida.
La forma como se
están planteando diversos aspectos de la sexualidad, la
anticoncepción, el no reconocimiento de la existencia y sacralidad de
la vida desde la fecundación, la manipulación de embriones, el
aborto, la reproducción asistida, apuntan a nublar el esplendor de la
verdad que nos enseña la Biblia acerca de la vida del ser humano,
creado a imagen y semejanza de Dios.
La vida humana
viene de Dios y por eso es bella, es siempre un bien y un don que
debemos promover y defender.
Como creyentes,
confrontemos con el Evangelio cuál es nuestra mentalidad, actitud y
conducta acerca de la vida humana.
La posición de la
Iglesia está en consonancia con la ciencia, la fe y la razón que no se
contradicen ni excluyen mutuamente.
Tenemos la
sensación de que muchas veces se llega a la intolerancia con esta
verdad rechazando la enseñanza de la Iglesia y haciéndola objeto de
mofa y predisponiendo a la no aceptación por anticipado a la seria
reflexión
Por eso, con motivo
del día de la Vida, invito a profesar con firmeza y generosidad que
creemos en ella, en su belleza y bondad, asumiendo como personas
nuestro compromiso coherente de respeto por su sacralidad.
Mons. Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás y administrador
apostólico de Concordia |