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MARÍA, MODELO A SEGUIR EN ESTE
ADVIENTO
Homilía
de
monseñor Héctor Sabatino Cardelli, obispo de San Nicolás de los
Arroyos (25
de noviembre de 2005)
María llenó su tiempo presente de Dios hasta continuarlo eternamente.
Concluimos el año litúrgico y estamos en vísperas de un nuevo
adviento. A lo largo de este año hemos estado sentados a los pies del
Maestro, escuchando su enseñanza, como quien ha elegido la mejor
parte. Hemos recibido su luz y su sabiduría para aplicarlas a nuestra
vida concreta de cada día. Así, ese Maestro interior nos ha ido
guiando para que desde ahora, vayamos conduciéndonos por los criterios
y valores que nos transmite y enseña. Entonces nuestra vida, que se
desarrolla en el tiempo, tiene su fuente de alimentación y guía en lo
eterno, en lo imperecedero, en aquello que no cambia ni pasa, aunque
el mundo pase. Lo eterno invade lo temporal haciéndonos cada vez más
ilustres habitantes de la Patria Celestial, haciendo de nuestra vida
un presente continuado en el que palpita Dios, en quien ponemos
nuestra mira y hacia quien orientamos nuestras opciones. De este modo,
nuestra vida temporal es un entrenamiento y un adelanto de la vida
futura. Por eso, para nosotros los creyentes, el Paraíso está por
delante y desde ya lo vamos instaurando en este mundo en la medida que
lo impregnemos de los valores del otro.
La
Virgen María vivió así, y por eso le dio al tiempo un valor de
eternidad, atrayéndola al hoy de cada día; nada en su vida estaba
fuera de este enfoque y por eso todo lo que vivió tuvo tanto valor de
santidad.
Conformar nuestra vida con las enseñanzas de Jesús es el camino más
corto y más seguro para ser santos, esta gracia viene de lo alto, nos
lo ofrece el mismo Dios y por eso María dijo: “que se haga en mí,
según su palabra”
.
La
fidelidad al Maestro interior, es el sendero que nos guía hasta
desembocar en Él, que viene a nuestro encuentro adelantando así la
Comunión definitiva.
En
esta evaluación de fin del año litúrgico, consideremos que nuestra
vida tiene el mismo derrotero que el de María. Ella es nuestro modelo
en la medida que nos enseñó a guardar en su corazón la Palabra de
Vida Eterna, aquella que aspiramos a adelantar y a alcanzar
también nosotros, gracias a su mediación maternal..
Mons. Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás de los Arroyos |