|
"VIVIR LA FIESTA
DEL MILAGRO"
Palabras de monseñor Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta
convocando a la Fiesta del Señor y la Virgen del Milagro 2005
A los
queridos hermanos salteños, devotos y peregrinos del Señor y la Virgen
del Milagro mi saludo y mi unión en la alegría, porque iniciamos este
año 2005, con las Fiestas en Honor de nuestros patronos.
Cada año se renueva
en el corazón la conciencia de un amor que busca, este es el amor de
Dios, que se dirige a cada uno de nosotros, estas son las Fiestas del
Milagro.
Cada año, con la
conciencia de ese amor, nace en nosotros y se renueva la alegría de
sabernos amados. Surge en nosotros la conciencia de una
responsabilidad frente a ese don, el compromiso de un cambio en la
vida y empezar de nuevo.
Desde esa
conciencia, nuestra mirada se dirige al Señor y la Virgen del Milagro,
para descubrir en sus ojos un llamado a devolver el amor con el amor,
que se vuelca a nuestra familia, instituciones, escuelas, la patria,
hacia el mundo, y que tiene que tener en cuenta a nuestros prójimos.
Tiene que ser un amor capaz de evitar la exclusión, que es la gran
tentación y peligro de esta época. Debemos servir al modo de Jesús.
Nosotros este año
queremos vivir esta semana, la novena del Milagro, mirándonos en los
ojos de Jesús resucitado, en su presencia viva y real en la
Eucaristía, que nos convoca desde su corazón y nos enseña un modo de
vida marcado por el servicio, porque El lava los pies de sus
discípulos. Nos enseña, un modo de vida marcado por la entrega,
porque muere en la cruz por nosotros y marcados por la vida, porque
El resucita.
Queremos vivir así
este año, con esta conciencia, y a esto los invitamos a todos. Yo
quiero agradecer el gran testimonio de fe del pueblo de Salta, que se
hace caridad y cordialidad, amor que sirve para recibir a los
peregrinos, a los familiares que vienen para el Milagro.
Gracias les digo a
los devotos, peregrinos, salteños que fortalecerán nuestra fe y mi fe
porque Uds. son un pueblo creyente. Quiero invitarlos a que vivamos
así, intensamente, el Milagro, como un verdadero don que se renueva en
este año 2005, que nos compromete a seguir creciendo cada día más.
Mons. Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta |