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DEN
AL CESAR LO QUE ES DEL CÉSAR,
Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS
Homilía de monseñor Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta
(Catedral basílica, domingo 16 de octubre de 2005)
Nuestra pertenencia al Reino, de la que nos viene hablando el
Evangelio, exige de nosotros una profunda libertad. La libertad que
nos da, queridos hermanos, estar frente a Dios, como un hijo esta
delante de su padre. La libertad que se alimenta en la conciencia de
lo que uno es, y trata de vivir la fidelidad de lo que uno es: hijo de
Dios.
“Den
al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es Dios”. El planteo de
los fariseos y herodianos, intenta poner a Jesús, ante una disyuntiva.
Para los judíos, pagarle al Cesar tenía algo de religioso, porque se
presentaba como Dios, y era humillante como pueblo, porque significaba
que sostenían a aquel que los oprimía.
Jesús,
escucha la pregunta y le pide la moneda, que decía: ‘César Tiberio
Augusto’ y detrás estaba el rostro, según interpretaban algunos, de la
mujer de Tiberio. Él pregunta: ¿De quien es esta figura y esta
inscripción? Le responden: ‘Del César’. Entonces responde: “Den al
Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es Dios”.
Jesús
los invita a cavar hondo en el corazón del hombre. Nos invita a entrar
en nuestro propio corazón y a no absolutizar la política. La política
nace de la necesidad del hombre de organizarse socialmente para poder
vivir, por eso toda propuesta política es relativa. En las reglas de
juego del ejercicio de las libertades cívicas y sociales, los hombres
son libres de elegir: “Den al Cesar lo que es del Cesar”. No podemos
sacralizar la política. Pero la respuesta no termina ahí, “A Dios lo
que es Dios”. Dios es más que la política, pero no es un superpolítico,
porque su relación con nosotros toca lo mas profundo del hombre, las
decisiones existenciales; plantea la base misma de la moral del
hombre, su puesto en la vida, su lugar en el mundo, con las cosas, con
las personas. Por eso mismo, desde la acción religiosa y moral, se
puede juzgar el mundo de la política y las personas dedicados a la
política. Por esto, mi fe cristiana, me permite ser libre frente a la
sociedad y a la política, y me exige iluminar desde mi relación con
Dios todas las realidades, por eso el juicio moral le puede llegar a
quien ejerce la autoridad política, y nadie escapa de las exigencias
de los diez mandamientos.
Hoy se
invita a descubrir cómo la fe, nos tiene que comprometer en un estilo
ciudadano de vida, donde tenemos que repensar, incluso, las
fidelidades en el ámbito de relaciones humanas. El viejo aforismo
“Amicus Plato sed magis amica Veritas”, puede ayudarnos a reflexionar
sobre esto. La fe me exige establecer una relación profunda con el
Señor, que me da libertad. No se trata de la libertad para hacer lo
que uno quiera, sino para buscar hacer el bien, sabiendo que tenemos
que rendir cuentas a Dios. El Señor que dice: “Den al Cesar lo que es
del Cesar, y a Dios lo que es Dios”, es quien alimenta la verdadera
libertad en nosotros, sus redimidos, sus hermanos y nos pone en una
nueva relación con Dios Padre.
Es
interesante que los mismos que le hacen la pregunta, son los que
después lo van acusar ante Pilatos, diciendo: “Se rebela contra el
César”. Es difícil aprender a vivir la libertad de los hijos de Dios,
pero este es el desafío.
Nuestra pertenencia al Reino de Dios, nuestra pertenencia a la
Iglesia, que es donde aprendemos a ser del Reino, tiene que ser en la
vida personal, una escuela de la verdadera libertad, que nos ata a la
Verdad de Dios Padre, y a nuestro Señor Jesucristo. Esta libertad
alimenta la verdadera dignidad personal. No se trata del orgullo o de
la obcecación en una postura; se trata de buscar la verdad con
sencillez y servirla. Debemos saber relativizar aquello que no es
Dios, y examinar si en las relaciones humanas somos más fieles a otras
realidades que a Dios. Jesús nos ofrece una propuesta de libertad,
donde uno se ata, no a cosas menores que el hombre, como son los
vicios, las creaciones humanas o ciertos pactos, sino atarse a Dios
para poder ser libres.
Que el
Señor nos ayude a pensar, sobre todo en esta semana, en la que nos
preparamos como miembros de la comunidad argentina a votar nuevamente,
para actuar con la libertad de los hijos de Dios, buscando el bien
común. “Para darle al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es
Dios”.
Mons. Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta
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