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un llamado esperanzador y dolorido


Mensaje al pueblo de Corrientes de los pastores de dicha provincia: 
Domingo S. Castagna, arzobispo de Corrientes; Mons. Luis T. Stökler, obispo de Goya y Mons. Francisco Polti, obispo de Santo Tomé. 27 de mayo de 1999.



A su pueblo amado y a sus máximos dirigentes en Cristo Jesús y María de Itatí:

Este llamado esperanzador y dolorido responde a nuestro contacto diario y personal con una realidad ensombrecida por el dolor de quienes sufren, en carne viva, las variantes de una economía deprimida por causa de una distribución inadecuada de sus recursos.

Varios sectores de Corrientes se encuentran en situación afligente en razón de sueldos adeudados y de la misma inseguridad en el cobro de haberes de imprescindible necesidad para el alimento, el vestido, la salud y la movilidad hacia sus puestos de trabajo. La dignidad de estos humildes y respetables ciudadanos reclama el logro de un nuevo orden económico que no los excluya.

Hemos orado, nuestro pueblo nos acompaña en una oración silenciosa y constante, para que nuestro llamado llegue a quienes corresponda y sea cordialmente recibido. Estamos muy preocupados, como pastores, de la plena vigencia de una justicia social que asegure la paz. Nuestro pueblo de Corrientes es paciente y respetuoso del orden institucional; nos enorgullecemos de ello. Hemos empeñado nuestro ministerio evangelizador en afianzar los valores que lo distinguen y en nutrir su vocación en las fuentes auténticas de su fe, mayoritariamente católica. Lo seguiremos haciendo. Por ello, reconocemos los serenos y firmes reclamos que los ha movilizado en favor de sus legítimos derechos. Lamentamos la utilización que pocos e inadaptados han pretendido ejercer, en algunas de sus marchas, con agresiones incalificables y ajenas a la mayoría.

Creemos que es hora de cerrar una etapa difícil con la adopción de medidas sabiamente concertadas por los máximos dirigentes, en quienes el pueblo quiere confiar. Nos referimos particularmente a sus gobernantes, legisladores, políticos y economistas. Este es un momento de especial gravedad que reclama, urgentemente, una ejemplar expresión de amor patrio, hacia toda la ciudadanía, particularmente hacia los más débiles y desprotegidos: los niños, los enfermos y quienes sufren las condiciones de mayor marginalidad social y, por consiguiente, hacia los que deben estar a su servicio.

Hay solución si se la encara renunciando a viejas rencillas o a intereses demasiado sectoriales. El bien de todos, en momentos de tanta gravedad, está sobre los bienes particulares. La Iglesia lo ha enseñado siempre desde su carisma magisterial al servicio del Evangelio. Si nuestros queridos dirigentes buscan un ámbito de diálogo y se fijan como meta el bien exclusivo del pueblo, hallarán el método y los recursos necesarios.

Movidos por el amor común a nuestro pueblo, formulamos este llamado cordial y firme. Nos dirigimos a todos, particularmente a quienes, por su gravitación social, tienen mayores e ineludibles responsabilidades. Lo hacemos desde nuestro ánimo lastimado por el infortunio de tantos. No nos inspira otro interés que el bien y la paz para la amada Provincia de Corrientes.

Que María de Itatí los proteja y bendiga.


Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2216, del 9 de junio de 1999


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