|
SALUDO PASCUAL 2005
Saludo pascual de monseñor Luis Armando Collazuol, obispo de Concordia
para la Pascua 2005
Deseo una Santa Pascua a todos mis hermanos de la Diócesis de
Concordia.
La Pascua nos dice
que Jesús ha Resucitado; y Jesús Resucitado dice paz y alegría para
nuestras ciudades y colonias, para las familias, para lo íntimo de los
corazones.
El primer saludo de
Jesús cuando se manifiesta resucitado a sus discípulos en la misma
tarde de la Pascua es: “¡la paz esté con ustedes!”
Jesús trae la paz
alejando algunas dificultades, ayudándonos a superar otras,
haciéndonos renacer a la esperanza de Vida. Pero la paz también la
debemos construir nosotros, buscando y haciendo siempre la voluntad de
Dios.
La paz y la alegría
del Resucitado llegarán a nosotros si la celebración pascual nos ayuda
a renacer a la amistad con Dios y a amarnos más entre nosotros en un
clima de fraterna comprensión.
Para nuestra paz
debemos mirar a Dios, y mirar con sus ojos a nuestro alrededor. Dios
no recorrerá el camino con nosotros, si nosotros no aceptamos caminar
con nuestros hermanos.
Para nuestra paz no
nos preocupan mucho ni las críticas ni las alabanzas de los demás:
somos lo que somos frente a Dios. Los elogios de los demás no sanan
una conciencia manchada; las críticas no hieren una conciencia limpia.
Para nuestra paz
contemplamos a Jesús que resucitando nos eleva hacia el Padre.
Jesús al resucitar
no da un paso atrás, sino un paso adelante; no regresa a la vida de
antes, sino que entra en la Vida plena, penetra en la eternidad. Jesús
Resucitado transforma nuestro sentido de la vida al mostrarnos la meta
final junto al Padre
La resurrección de
Jesús inaugura y descubre una vida nueva no sólo más allá de las
fronteras de la muerte, sino ya, ahora, en nuestra historia personal,
al donarnos su Espíritu Santo para que, entre las angustias y
tristezas, las esperanzas y alegrías del presente, caminemos hacia la
eternidad haciendo siempre la voluntad divina en la fe y el amor.
Ruego al Señor de
la Vida conceda a los que sufren, los enfermos, los ancianos, los que
han perdido algún ser querido, los que están solos, los que no tienen
trabajo, los privados de libertad, la gracias que necesitan para
encontrar fortaleza y caminar en la esperanza.
Con estos
pensamientos, que son patrimonio de nuestra fe cristiana, envío a
todos a mis fervorosos augurios de Santa Pascua y bendición del Señor.
Mons. Luis Armando Collazuol, obispo de Concordia
Pascua de 2005 |