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ENTREVISTA A MONSEÑOR
Eichhorn
Entrevista a monseñor Luis Guillermo Eichhorn, obispo de Morón por
Elena Scasso, para el periódico diocesano “Seguimos Caminando” (11 de
diciembre de 2004)
1.
Monseñor: antes que nada, quisiera darle la bienvenida a la Diócesis
de Morón, en nombre del periódico diocesano Seguimos Caminando. Este
periódico, nacido hace cinco años por iniciativa de un joven
matrimonio, Fabián y Paula Parodi, intentaba llenar la necesidad de
comunicación que hay dentro de la Diócesis. Ha ganado el premio Santa
Clara de Asís, y bajo la dirección de Mons. Santiago Olivera se hizo
oficialmente el periódico diocesano. El próximo número sale dentro de
unos días y se lo van a hacer llegar enseguida para que lo conozca.
Monseñor: Hemos estado rezando por el Pastor que el Señor nos iba a
enviar, y lo hemos aguardado con gozo y esperanza. Permítame
preguntarle si conoce algo de Morón.
R:
Nada, salvo lo que he visto en la Guía Diocesana. El gran desafío es
asumir sin conocer, pero de todas maneras Novo Millenio Ineunte y
Navega Mar Adentro marcan los rumbos. No es necesario inventar cosas
raras sino seguir el camino que ya está trazado.
2. ¿Y cuál sería el primer tema?
R:
la espiritualidad de comunión. No logramos nada sin la comunión entre
los sacerdotes, laicos, religiosos, religiosas, comunión que viva de
la Eucaristía, que sea entrega y servicio. Es todo un proceso de
conversión, una praxis de diálogo, de encuentro, de escucha.
3. Me dijeron que cuando Ud. asumió como Obispo de Gualeguaychú
visitó todas las parroquias de la Diócesis y que pasó varios días en
cada una participando, con los sacerdotes, de las reuniones de
movimientos, grupos, etc.
R:
Efectivamente, esa es la visita pastoral, y la que menos duró fue de
tres días. Es muy importante el contacto directo con los sacerdotes,
movimientos, distintos grupos y actividades, porque es lo que nos da
una visión más realista de las cosas.
4. Iba a preguntarle qué idea tiene de la diócesis, pero si no
la conoce...
R:
Es providencial ir sin prejuicios, sin conocer a nada ni a nadie.
Mons. Laguna me va a interiorizar en los distintos temas, pero
será importante el encuentro personal posterior que tenga con la
realidad. Para mí, hoy, es empezar de nuevo.
5. ¿Es Ud. entrerriano, Monseñor?
R:
Si.
Nací en Gilbert, pero crecí y estudié en Concepción del Uruguay.
Después fui al seminario, me ordené aquí en Gualeguaychú, y aquí me
quedé-
6. Por su apellido es de ascendencia alemana, ¿verdad?
R:
Si, mi abuelo era alemán, de la Turingia, y vino aquí a los 15 años.
7. ¿Y cómo se pronuncia? ¿Cómo le dicen acá?
R:
Se pronuncia “Aijorn”, y (sonriendo) me dicen Padre Luis o Luisito.
8. La catequesis ha sido siempre muy importante para Ud.
R:
Siempre, y me parece una tarea primordial en la Iglesia. Tomemos la
catequesis de iniciación por ejemplo. De ella depende la calidad de
vida posterior de nuestras comunidades. Por eso es importante tener un
proyecto pastoral que le de el marco a toda la actividad catequística.
9. Cuando en la crisis del 2000/2001 se hablaba tanto de los
corruptos, a mi me interpelaba mucho pensar que la mayoría de esos
“corruptos”, que también lo eran muchos de los que salieron con las
cacerolas a la calle, eran bautizados, habían tomado la Primera
Comunión, muchos habían ido a colegios religiosos, se habían casado
por la Iglesia, bautizado a sus hijos... Y me preguntaba y me pregunto
a mi misma como esposa, como madre, como agente de pastoral... ¿Qué
pasó con la evangelización?
R:
Es uno de los mea culpa que se explicitan en Navega Mar Adentro,
porque no hemos llegado a conformar una sociedad cristiana. Hay una
especie de quietismo, con ausencia de la Doctrina Social de la
Iglesia. No hemos tomado conciencia de que ser cristiano no es
distinto de ser ciudadano. No podemos ser buenos cristianos si no
somos buenos ciudadanos.
10. Ud. habló de la catequesis, y una de las deficiencias más
serias es la de los colegios llamados católicos.
R:
Los colegios me preocupan muchísimo. Y lo cierto es que sin directivos
y educadores comprometidos no hay escuela católica. Fui director de
una durante 17 años así que conozco bien su realidad.
11. Hay chicos que han pasado su vida escolar desde jardín
hasta el último año del secundario en colegios religiosos, y viven
igual que quienes no han recibido la fe. Incluso les he preguntado a
jóvenes de esos colegios qué significa ser cristiano, y la respuesta
casi unánime fue “amar al prójimo”.
R:
Los judíos aman al prójimo y no son cristianos... Lo que pasa es que
ningún egresado de nuestros colegios debería salir sin conocimiento de
Cristo y sin una cosmovisión cristiana.
12. ¿Y la catequesis en la familia, Monseñor?
R:
Nos hemos dejado invadir por el paganismo que destruye la familia, que
es donde el hombre nace, se forma, se educa. Si no buscamos
evangelizar nuestras familias perdemos algo que es esencial. La gente
necesita estar casada, ser familia. Somos “familieros”, como dice
Navega Mar Adentro. Hay problemas de los que hablamos mucho pero que
nunca hemos encarado, como el de la pastoral familiar. Lo mismo cuando
hablamos de la nueva evangelización, hablamos sin concretarla...
¿Cuándo? ¿Cómo?
13. Una de las dificultades parece ser la poca formación de los
laicos.
R:
Ese es un problema muy serio. El porcentaje de bautizados está entre
el 85 y el 90 %. Los que van a Misa son apenas entre un 5 y un 7 %.
Y solo un 1 % es un católico comprometido. Hay un enorme campo de
bautizados no evangelizados, que se expresan en la religiosidad
popular con todas sus ambivalencias. Incluso ha pasado que al laico
que se comprometía en tareas políticas o sindicales se lo excluía.
En
Gualeguaychú anda muy bien la Mesa del Diálogo. Está formada por
políticos cristianos comprometidos que llevan adelante la gestión. Es
importante que el laico asuma su lugar, pero también necesita ser
acompañado y animado espiritualmente.
14. ¿Y las familias?
R:
Para formar un sacerdote hacen falta 6, 7, o más años de estudio y
discernimiento. Para los religiosos y religiosas lo mismo, con sus
períodos de postulantado, noviciado, etc. Pero nuestros laicos que van
a formar una Iglesia Doméstica reciben 2 ó 3 charlitas, apoyadas en
una catequesis de Primera Comunión prendida con alfileres. Y con eso
pretendemos que vivan cristianamente.
15. ¿Y qué hacer?
R:
No se cambia de un día para otro. Hay que hablar los temas,
discutirlos, proyectarlos. Hay grandes baches pastorales, como, por
ejemplo, la renovación de las parroquias. Hay algunas que viven 30 /
40 años atrasadas, con estructuras preconciliares. Se han cambiado los
nombres a las instituciones pero siguen siendo las mismas. Por
ejemplo, antes la actividad caritativa se realizaba desde la Fraterna
Ayuda Cristiana, que luego conformó a Caritas, con una visión más
integral de la atención de pobres y necesitados; aún hoy no se ha
logrado alcanzar este objetivo de la promoción del hombre. Se cambió
el nombre pero por esa parroquia el Vaticano II no pasó. La parroquia
puede ser oficina de despacho, o tener una pastoral sacramentalista,
con algo de Caritas, pero sin proyectos evangelizadores que dinamicen
su vida y actividad. No es la casa y la escuela de la comunión, como
nos pide S.S. Juan Pablo II.
16. Una de las dificultades que tenemos en Morón es la carencia
de sacerdotes.
R:
Pero también he visto en la Guía Eclesiástica que es una de las
diócesis que tiene más diáconos permanentes. Tal vez sea cuestión de
optimizar lo que ya se tiene. Además, tenemos que aceptar que ya no
hay parroquias de cristiandad, superatendidas. Ahora somos territorio
de misión. Si no encaramos la tarea misionera, con estilo misionero,
no vamos a ningún lado.
17. La juventud de hoy está fuertemente marcada por el
posmodernismo, y los muchachos que entran al seminario se sienten
llamados, responden generosamente, pero llevan en sí también las
características de la cultura de nuestro tiempo.
R:
El gran problema es la educación y cómo se lleva adelante. Hay que
formar cristianos, hombres formados por la gracia de Dios, Encarar
seriamente la vida espiritual, la vida de oración centrada en la
Eucaristía, en la entrega. Todos, Obispos, sacerdotes, laicos,
religiosos, estamos involucrados en esto y tenemos que entrar en este
camino.
Como
dice un teólogo. “el cristiano del siglo XXI será contemplativo o no
será nada.”
18. ¿Y qué mensaje tiene para nosotros, los laicos de Morón?
R:
Que recen mucho por mi, por ustedes, para que podamos alcanzar la
comunión. Mi lema episcopal es “que todos sean uno...”,
por eso desearía que podamos hacer de la Iglesia de Morón la casa y la
escuela de la comunión.
19. La procesión y Misa del 8 de diciembre, en Concepción del
Uruguay, con la presencia del Nuncio, fueron conmovedoras. Además de
la hondura de la homilía del Nuncio y de sus palabras, fuimos testigos
presenciales, con mi marido, de la cantidad enorme de gente y de la
religiosidad con la que se vivió la ceremonia.
R:
Se calcula que había entre 22.000 y 24.000 personas. Todos los años se
hace y crece año a año. Esta vez hubo que añadir varias cuadras porque
el año pasado la cabeza de la procesión se juntaba con la cola.
¿Y
quiere que le cuente algo? En la novena de preparación a la fiesta se
rezó el Rosario de la Aurora, a las 6.30 de la mañana. Se juntaban en
la plaza más de 3.000 personas, que rezaban el Rosario, después
asistían a Misa y después se iban a trabajar...
Gracias, Monseñor, por este encuentro... Me ha conmovido
particularmente no solo el privilegio de haber podido conocerlo y
conversar sobre sus proyectos pastorales, sino también su hondo deseo
de que la Iglesia de Morón sea la casa y la escuela de la comunión...
Que
así sea... |