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XXVI JORNaDA MUNDIAL DEL TURISMO
Convocatoria de
monseñor Rubén Oscar Frassia,
obispo de Avellaneda-Lanús y miembro de la Comisión Episcopal para las
Migraciones y el Turismo,
a la misa por la Jornada
Mundial del Turismo, que presidirá el viernes 23 de setiembre, a las 18, en la
parroquia San Ildefonso, Guise 1939
Es bien cierto que el tema,
hoy más actual que nunca, es el de la movilidad humana. Los hombres se trasladan
asiduamente de un lado a otro, con el afán de conocer, intercambiar, dialogar,
encontrar nuevos horizontes y nuevas culturas.
Pero como siempre, el
problema no es el turismo. El problema, si queremos ser sinceros, son las
personas que realizan el turismo, y aquellos que teniendo responsabilidades en
este ámbito –políticos, legisladores, hombres de gobierno y de finanzas– deben
comprometerse a favorecer el encuentro pacífico entre las poblaciones,
garantizando seguridad y facilidad de comunicación.
Los promotores, los
organizadores y los que trabajan en el sector turístico están llamados a
realizar estructuras que lo hagan sano, popular y económicamente sostenible,
teniendo siempre en claro que en toda actividad, y por tanto también en el
turismo, el fin primario debe ser siempre el respeto de la persona humana, en el
contexto de la búsqueda del bien común.
Entonces, el criterio es
saber cómo se usa el tiempo del turismo y el saber honesto de lo que se ofrece.
Esta palabra no es casual. Está cargada de responsabilidad, honestidad y
cultura. No puede haber excusa. Ésta puede ser, imprudentemente, la de tener que
ofrecer porque los "demás" demandan cosas para el vil consumo. Tampoco es un
criterio, que por tener disponibilidad de dinero, se pueda permitir cualquier
cosa. Acentuando la premisa de que lo que no se hace en "casa" no se puede hacer
libremente fuera de ella. A buen entendedor sobran palabras.
Quiera el Señor que nos demos
cuenta de esta hermosa y desafiante responsabilidad. Es un don. En nuestro país,
rico por la topografía, medios y cultura, sepamos, todos, aunando los esfuerzos,
dar cosas de excelencia para contribuir así al bien común. Bien común del que
todos somos responsables y a la vez custodios.
Dios bendiga a todos los que
trabajan en esta hermosa tarea y que podamos hacer más habitable, más humano y
más noble el ejercicio responsable de nuestra misión.
Avellaneda, 9 de septiembre de 2005.
Mons. Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús y miembro de la
Comisión Episcopal para las Migraciones y el Turismo |