Documentos  
 

VOLVER A CRISTO PARA EDUCAR
EN LA IDENTIDAD CATÓLICA


Homilía de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús, en la Misa del Docente (Catedral diocesana, 16 de septiembre de 205)


Queridos hermanos:

Es un hermoso día para reunirnos y dar gracias a Dios por esta vocación, este ministerio, esta misión que es la tremenda y hermosa tarea de poder educar a los niños y a los jóvenes. Es un don y un regalo de Dios, por lo tanto implica una responsabilidad.

El 15 de agosto, cuando celebramos las Fiestas Patronales, yo decía en la reflexión, que teníamos que pedirle a la Virgen dos actitudes muy concretas. Una era la resistencia: resistir para que el bien siempre triunfe sobre el mal. Resistir para que el mal no opaque al bien, no lo destruya.

La segunda actitud que le pedí a la Santísima Virgen, Nuestra Señora de la Asunción, era la de perseverar. Perseverar ante lo difícil, ante lo arduo, ante lo complejo. Perseverar porque es un don y una responsabilidad que todo nosotros tenemos como cristianos, y mucho más el docente.

A ninguno de nosotros se nos escapa la tarea que cada uno tiene que desarrollar, que cultivar. Pero sabemos muy bien que el mundo se nos ha cambiado de repente. Y que la Iglesia también está cambiando en muchas cosas.

Estamos ante un mundo de un lenguaje diferente, de cosas distintas. Un mundo más globalizado, más informatizado. Pero que todo eso no significa que haya la consabida respuesta en profundidad. Nadie va a negar esas cosas que son buenas, pero también no tenemos que olvidarnos de aquellas cosas que son las más importantes: la persona; la formación.

Cómo  se integra al niño y al joven en una comunidad. Cómo, de alguna manera, se lo estructura para que pueda formarse y construirse una persona de bien. Cómo nosotros, en nuestros colegios, tenemos que mantener viva nuestra identidad. Identidad que no se apoya sólo en criterios evangélicos, o cristianos, que son fundamentales. También se apoya en criterios humanos, en valores humanos.

Tanto los valores humanos como los criterios evangélicos, son parte de nuestra identidad. Y nosotros tenemos que vivir, sinceramente, de valores ante un mundo que no quiere vivir valores. Que se resiste, que no quiere tener compromisos profundos y, por lo tanto, no quiere vivir de convicciones profundas.

Estamos ante este desafío: vivir valores, comunicar valores, vivir de convicciones profundas y poder expresarlas fuertemente, firmemente, con valentía, audacia, coraje y con perseverancia ante estos niños y jóvenes que son el presente, pero que ciertamente formamos, como Iglesia, para el futuro. El futuro se tiene que preparar en este presente. Y en este presente tenemos que transmitir valores y convicciones profundas.

Yo me ponía en el lugar de cada uno de ustedes, me los imaginaba. Y me doy cuenta de los problemas tremendos que un docente atraviesa cotidianamente. La subsistencia, los problemas personales, los problemas familiares que no escapan y están presentes. Y que es el mismo sujeto: es persona, es familia y es docente. A veces uno se puede sentir como traspasado, agobiado, avasallado ante tantas dificultades.

Es cierto que, ante este mundo de cambios, nosotros podemos seguir dando respuestas que son formales, pero quizá no son las más reales. Como docentes, y como escuela, podemos caer en la tentación de un formalismo. Decimos que somos católicos, decimos que hacemos cosas católicas, pero en el fondo muchas veces ellas son usadas o están prendidas con alfileres. También podemos caer en ese cierto pesimismo del formalismo, que no tiene fuerza evangelizadora, ni tampoco tiene mucho de Cristo.


Mons. Rubén Oscar Frassia,
obispo de Avellaneda-Lanús



Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet: www.aica.org

Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.