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ANUNCIAR HOY AL RESUCITADO
Mensaje de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús
para la Pascua 2005
Anunciar hoy que Jesucristo resucitó tiene tanta vigencia que todavía es
capaz de incidir y dominar en la vida, en las familias y en la historia de los
pueblos.
La fuerza y la
gloria del resucitado nos invitan a contemplarlo, a admirarlo y a amarlo, a
comprometernos y a seguirlo.
La verdad de la que
nosotros participamos en la fe nos invita a profundizar y a
enriquecer el sentido de nuestra vida, de nuestros proyectos y de nuestra
sociedad. Es distinto vivir con la experiencia del resucitado, lleno de
esperanza, de gozo y de ardor misionero, que con la de quien no tiene ni la más
pálida idea de lo que significa la trascendencia.
Hoy a nuestra
sociedad le falta hondura, profundidad, fuerza, impulso y entusiasmo. El
cansancio no solo es producto de los problemas económicos, laborales y sociales,
que por supuesto deben ser resueltos con la
colaboración de todos, sino principalmente por la falta de un proyecto realista
de fe. Al faltar la dimensión del espíritu, que incide y llena de sentido a
todos los aspectos de nuestra humanidad, falta, entonces, el aire, el oxígeno de
nuestra vida.
Que el Señor
Resucitado nos ayude a superar todo desánimo y toda tristeza en nuestra vida y
en nuestro entorno. Que el Resucitado nos fortalezca para que tomemos la
decisión de vivir con madurez, con responsabilidad y con la convicción de que
necesitamos y debemos seguir su ejemplo: don y tarea, gracia y trabajo, amor y
esfuerzo, verdad y compromiso.
Que sepamos vivir
como personas nuevas, ya que Cristo, nuestra Pascua, ha resucitado y vive en
medio de nosotros.
Mons. Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús
Avellaneda,
Miércoles Santo de 2005 |