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COMPARTIENDO EL EVANGELIO


Reflexión dominical de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús para el programa radial "Compartiendo el Evangelio" (1 de mayo de 2005)

6° domingo de Pascua,  "A" - Evangelio de San Juan 14, 15-21 



Reflexión sobre el nuevo Papa

Con gran alegría el Espíritu Santo y los Cardenales han elegido al Papa Benedicto XVI, Cardenal José Ratzinger, como sucesor de Pedro. Quiero afirmar esto que es fundamental: este es el elegido por Dios y este es el que va a guiarnos y conducirnos a lo largo de este inicio del tercer milenio.

Estamos agradecidos a Juan Pablo II por todo lo que ha dado, por todo lo que se ha entregado a Dios a la Iglesia y al mundo ¡bendito sea Dios que nos ha regalado tan grande Papa!

Tenemos que saber que el espíritu de Dios continúa en la Iglesia a través de las mediaciones y Benedicto XVI es el elegido.

Quiero afirmar, y quiero que ustedes piensen, que ustedes reconozcan, que den testimonio, que es el Espíritu de Dios quien lo ha elegido, y no hay otros argumentos. Porque es inteligente, porque es capaz, porque es muy conocedor, es éste.

Jesús, cuando eligió a Pedro, no le preguntó ¿qué programa, qué proyecto tienes para la Iglesia? Simplemente le dijo: “Pedro ¿me amas más que estos? Apacienta mi grey.” Esa es la pregunta que Jesús también le hace al Cardenal José Ratzinger  para que conduzca al pueblo, para que conduzca esta barca en este tercer milenio.

Que vivamos con fe para saber descubrir la presencia de Cristo en “el dulce rostro de Cristo”, que es el Santo Padre.


Evangelio de San Juan 14, 15-21 

Una cosa tan simple, pero tan profunda. Tenemos que acostumbrarnos a discernir y a pensar: “Si ustedes me aman –nos dice Jesús– cumplirán los mandamientos” ¿Qué significa? ¿Estarán de acuerdo con lo que les pido? ¿Se moverán de acuerdo a los sentimientos? ¿Se moverán de acuerdo a su sensibilidad, sus experiencias, a lo que les va pasando? ¿Estarán siguiendo este mundo, esta cultura tan atomizada, tan fragmentada, tan poco solidaria? ¿Vivirán todo lo instantáneo, lo superficial? ¿Cuáles serán los criterios que tendremos para poder dar una respuesta?

Todas las cosas que les pasa a los demás, también nos pasa a nosotros que vivimos en esta cultura. La cultura del “ya fue” o de todo rápido, o de la imagen. Casi en detrimento de lo que es la realidad. Sin embargo las palabras de Jesús siguen teniendo la misma verdad: “si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.”

El cumplir los mandamientos está apoyado en la voluntad, no en las ganas. Voluntad. Y cuando uno tiene voluntad, pone esa voluntad. Cuando uno no tiene esa voluntad, es frágil en su seguimiento.

Los cristianos tenemos que acostumbrarnos a saber dar razones de nuestra fe, y poner la voluntad, poner el amor. Es lo mismo que el amor que pone un papá o una mamá. Que hacen tantas cosas en su vida, y no siempre con ganas, pero ponen amor. Y el amor es el motivo que funda ese compromiso, esa fidelidad. El amor y la voluntad es el motivo que funda esa perseverancia. Y así es la vida.

Tenemos que acostumbrarnos a movernos por la voluntad. ¡No es lo mismo el deber ser! El deber ser no siempre es la voluntad y a veces no tiene libertad. Fundamentalmente es el amor y la voluntad.

¿Cómo vamos a llegar adelante con esto? Porque contamos, y tenemos la certeza, de que Cristo va a pedirle al Padre, para nosotros, para que siempre esté el Padre con nosotros, y para que el Espíritu de la Verdad esté siempre en nosotros. Aunque el mundo no lo pueda recibir, porque no lo ve y no lo conoce, pero nosotros sí lo conocemos porque tenemos fe.

El compromiso de la respuesta y el amor que nosotros ponemos, está apoyado y fundamentado por la oración de Cristo. Por esas llagas vivas de Cristo que murió por nosotros, se las ofreció al Padre por nosotros. El va a rezarle al Padre por nosotros. Por usted, por mí, por aquel chico, por aquel huérfano, por aquel enfermo.

¿Ven que no estamos solos?

¿Ven cómo la oración de Dios está presente?

Si sabemos que El está y reza por nosotros, nos bendice y podemos reconocerlo por la fe y por el Espíritu ¡reconozcámoslo! ¿Y cuál es la respuesta? El amor por medio de una decisión y por medio de la voluntad.

Que Dios los bendiga y hasta la semana que viene, si Dios lo permite.


Mons. Rubén Oscar Frassia,
obispo de Avellaneda-Lanús



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