SUSCRIPCIONES

Inicio

Nosotros

Noticias

Actualidad

Santa Sede

Iglesia en la Argentina


Documentos


Santoral

Ediciones AICA

 

Copyright © 2006 AICA.
Todos los derechos
reservados.

 

 

 Documentos

 
   

Para que todos tengamos el mandato
de ir y evangelizar


Reflexión dominical de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús para el programa radial "Compartiendo el Evangelio" (9 de octubre de 2005)


Evangelio de San Mateo 22, 1-4


Recordatorio

Hoy celebramos el Día Mundial de las Misiones. Vamos a rezar por nuestra Misión Diocesana, para que nuestras comunidades salgan, sean abiertas, fecundas y creativas. Para que todos tengamos el mandato de ir y evangelizar.

El próximo sábado 15 de octubre, es la Fiesta de Santa Teresa de Jesús, Virgen y Doctora de la Iglesia, Patrona del Partido de Lanús y Patrona Secundaria de nuestra diócesis. En la misa de la tarde, tendré la dicha de ordenar a un futuro diácono, Néstor Sailer, y por lo tanto están todos invitados en la oración y la participación.


El Evangelio de Hoy: Parábola del banquete nupcial

Es un texto sencillo, pero que requiere su explicación. En primer lugar es la invitación: Dios nos invita a todos, y nos invita a un festejo, a una celebración. En este caso una boda y estamos todos invitados. Los de la primera hora, los de la segunda hora, los de la tercera, los de la cuarta y los de la última hora. ¡Todos estamos y somos invitados!

Pero resulta que, ante esta invitación, hay personas que no se dan cuenta de la excelencia de Aquél que llama. De la fuerza que tiene el Señor, que nos invita. De la Gracia que Dios nos regala al invitarnos. Y como uno no se da cuenta de esta excelencia, pone excusas. Uno se va a un campo, otro a un negocio, otro hace otra cosa. Excusas razonables.

Pero las excusas razonables no constituyen las verdades porque todos tenemos motivos, tenemos razones para hacer una cosa u otra. Pero no siempre las razones o motivos son buenos, honestos o verdaderos. De ahí que el Señor invita a otros, invita a todos y esto es lo importante, el impulso, la fuerza de Dios.
 

Dios quiere estar en el corazón de todos los hombres.
¡La mesa es grande!
¡Todos los comensales pueden participar!
¡Todos están invitados!
¡No hay ninguno excluido!
 

Ni siquiera el pecado o la debilidad, nos excluye de recibir esta invitación. Eso sí, cuando uno recibe esta invitación, tiene que ponerse el “traje de fiesta”. Es decir, adornarse con las virtudes que uno está recibiendo: la fidelidad, la bondad, el perdón, la misericordia, la caridad fraterna, el servicio, la integridad.

Todos los que fuimos llamados, en algún momento no teníamos el traje de fiesta. Una vez que se reconoció el llamado ¡a ponerse el traje de fiesta! Y es ahí donde se participa.

Resulta que después, viene el Señor y encuentra a alguien que no está bien vestido. No significa que está así por no tener la ropa adecuada, sino que no tiene las virtudes adecuadas para participar de la fiesta. Esto es una enseñanza que va a durar toda la vida.

En la familia, en la Iglesia, hay buenos y malos como en todos lados. A veces, de algún malo hay respuestas buenas que sorprenden. A veces, de gente que uno espera mejores respuestas, también sorprende porque dan respuestas negativas o malas.

Por eso siempre hay que esperar hasta el final. Al final se entiende todo. Y el Señor siempre tiene paciencia. En toda nuestra trayectoria, en toda la historia de la Iglesia, siempre el Señor tiene la última palabra.

Que aceptemos la invitación, que participemos, y que Dios quiera que estemos contados entre los elegidos.

Les dejo mi bendición.


Mons. Rubén Oscar Frassia,
obispo de Avellaneda-Lanús


Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet http:// www.aica.org
Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.