AICA Documentos - Monseñor Rubén Oscar Frassia

 

“¿Ustedes también quieren irse?”

 

Reflexión de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús para el programa radial "Compartiendo el Evangelio"
(23 de agosto de 2009)



Evangelio según San Juan 6, 60-69

Estamos en el centro de sus enseñanzas: Cristo provoca una ruptura; hay un signo de contradicción. Hay gente que cree y hay gente que no cree. La Palabra de Jesús es muy fuerte. Él es el “pan vivo”, el pan de vida. Esto es importantísimo como lo dice el Señor, pero ahí está la libertad personal donde algunos lo aceptan y otros se van.

Jesús no sale a convencer a los que se van; no les dice “¡eh, muchachos, jóvenes, vengan y entiendan, no se vayan, por favor!” No los convence porque quiere que los convenza la fuerza de la verdad, y la verdad tiene fuerza por sí misma. Esto es muy importante.

Jesús nos da su Palabra y nos invita a salir de nosotros mismos para seguirlo a Dios y superar una visión “carnal”, para poder vivir en el espíritu, en la fe; para poder superar y no cerrarse en el tiempo ni en la contingencia de la vida; sino apuntar sobre lo eterno, lo definitivo, lo absoluto.

Al provocar la ruptura y ser signo de contradicción, Cristo exige una respuesta decisiva y a la vez precisa: un sí o un no. Quiere que, de alguna manera, uno elija y nosotros también tenemos que decidir y elegir. Prefiero que nos equivoquemos, prefiero que tomemos la decisión, a no ser mediocres o vacilantes, o dubitativos. La Palabra es luz, es un misterio de la fe y es tajante como una espada. A nosotros, como cristianos, al recibir la Palabra de Cristo se nos invita a elegirlo y seguirlo; y no sólo seguirlo sino también imitarlo.

Es necesario ser educado en el pensamiento de Cristo. Muchas veces nosotros, los cristianos, no gastamos la energía en la educación del Evangelio; en la educación de la doctrina de Cristo; en la educación de los valores; en la educación del fortalecimiento de lo humano. Hay que seguir trabajando para educarse, para incorporar, para alimentarse y para vivir la historia como Él y con Él.

Por eso es importante juzgar la vida desde Él; elegir y amar como Él; esperar y enseñar como Él nos enseña; a vivir en Él, en comunión con el Padre y el Espíritu Santo.

Queridos hermanos: la pregunta que hace Jesús, “¿ustedes también se quieren ir?”, tiene la respuesta de Simón Pedro: “¡Tú tienes palabras de vida eterna y hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios!” Escuchemos la pregunta, ¿se quieren ir?, y que nos animemos a dar una respuesta.

Que Simón Pedro sea nuestra ayuda y nuestro referente.

Les dejo mi bendición en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Mons. Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús

 

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