SUSCRIPCIONES

Inicio

Nosotros

Noticias

Actualidad

Santa Sede

Iglesia en la Argentina


Documentos


Santoral

Ediciones AICA

 

Copyright © 2006 AICA.
Todos los derechos
reservados.

 

 

 Documentos

 
   

“HAGAN USTEDES LO MISMO…
CREANDO ESPACIOS DE AMOR”


Homilía de monseñor Eduardo Horacio García, obispo auxiliar de Buenos Aires, en la Misa Arquidiocesana de Niños, que se realizó en el estadio del club Vélez Sársfield el 15 de octubre de 2005



“Hagan Ustedes lo mismo” es el pedido de Jesús a sus amigos mientras les lavaba los pies, poco antes de entregar su vida, de dar toda la Vida.  Hacer lo mismo que ÉL. En un gesto resumió todo lo que hizo durante esos años, pasar haciendo el bien”,  y lo que haría en forma definitiva en la cruz, amar hasta el extremo. Amar como un ponerse de rodillas, inclinarse, agacharse más abajo que el “otro”, para servirlo sin condiciones. Jesús se  hace respuesta gratuita a la necesidad, lava lo pies a los que ama; se salpica con el barro que se forma con la tierra del otro y con su agua nueva; los acaricia con amor, procurándoles un espacio de descanso para cuerpo y el corazón, en fin, se entrega todo, entregando “todo” en el gesto.

"Hacer lo mismo" no es, simplemente, repetir o copiar. “Hacer lo mismo" es "hacer lo que Jesús hizo". ¿Y qué hizo Jesús? Jesús creó espacios de amor. "Hacer lo mismo" es recrear desde sus sentimientos la vida. "Hacer lo mismo" que hizo Jesús es ganarle al mal amando a Dios con todo el corazón y los demás con alma y vida. "Hacer lo mismo" que hizo Jesús es ganarle al odio y a la bronca desde el perdón y la comprensión que crean la unidad. "Hacer lo mismo" que hizo Jesús es ganarle al sufrimiento ayudando, mimando y consolando. "Hacer lo mismo" que hizo Jesús es ganarle a la violencia poniendo gestos de inédito paz de y ternura donde pareciera que no hay lugar . "Hacer lo mismo" que hizo Jesús es ganarle a la intolerancia con la paciencia, la comprensión y la confianza que nos animan a seguir.

“Hagan Ustedes lo mismo” es llamarnos, nada más y nada menos que,  a ser “Él Mismo” y para que no sea un sueño loco sino la locura de una realidad nueva abre su corazón y nos ofrece el Espíritu Santo para nos asegure en la promesa afirmada con sus labios: “Ustedes harán cosas mayores”.

“Hagan Ustedes lo mismo” es pedirnos que lo dejemos ser en nosotros. Por y para eso se parte y se reparte en cada Eucaristía  creando el “espacio primero y necesario para todo amor que es nuestro propio corazón”

Inclinarse, salpicarse, servir, dar la vida, no encierra un pedido exagerado e innecesario de Jesús, sino que nos invita a vivir con Su Espíritu, a vivir en Su Espíritu. El supuesto pedido, encierra el premio, ser uno con Él para ser uno con el Padre, y entonces hacer cosas mayores, milagros, eso mismo, hacer milagros con el don de la vida recibida.

Queremos y necesitamos los milagros del amor y la responsabilidad cotidianos para los : Niños y jóvenes en situación de calle, mendigando, durmiendo en estaciones de  subtes y ferrocarriles, en zaguanes y recovas; en ocasiones “aspirando” solos o grupalmente… en el cotidiano paisaje ciudadano.

Niños y adolescentes cartoneando y hurgando en la basura en búsqueda quizá de su única comida diaria, aun en horas entradas de la noche.

Niños y jóvenes, muchas veces bajo la mirada de mayores que los regentean, ocupados en diversos trabajos formales e informales, vendiendo, haciendo malabarismos, limpiando vidrios, abriendo puertas de automóviles o repartiendo estampitas en los subtes… Así nos decía el Cardenal Bergoglio en su mensaje del 1 de Octubre. 

Y agregaba:  La búsqueda e implementación de respuestas no emparchadoras no pueden hacernos olvidar que necesitamos un cambio de corazón y de mentalidad que nos lleve a valorar y dignificar la vida de estos chicos desde el seno de su madre hasta que descansen en el seno del Padre Dios, y a obrar cada día en consecuencia.

Debemos adentrarnos en el Corazón de Dios y comenzar a escuchar la voz de los más débiles, estos niños y adolescentes… Tanto esas voces como la palabra del Señor deberían conmovernos en nuestro compromiso y en nuestra acción:

  • Nunca la niñez  abandonada en nuestra ciudad;

  • nunca la adolescencia y la juventud  marginada en nuestra ciudad;

  • ningún cristiano, ninguna parroquia, ninguna autoridad indolente o indiferente frente al vía crucis de nuestras familias y de nuestros niños;

  • ningún egoísmo o interés personal o sectorial menguando el esfuerzo y el compromiso que dilate la necesaria unidad y coordinación para el esfuerzo impostergable e inmediato.

Vinimos para dejarnos alimentar por Jesús, para adorarlo y que sus sentimientos se queden muy suavemente en nuestro corazón y podamos con su ayuda hacer lo mismo que Él en nuestra casa, en el colegio, en el barrio, en nuestra patria; para que llenos de su vida construyamos un mundo más bueno, construyamos su reino de amor.


Mons. Eduardo Horacio García,
obispo auxiliar de Buenos Aires


Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet http:// www.aica.org
Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.