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EL DESAFÍO DE LA BÚSQUEDA DE DIOS


Mensaje
dominical de Mons. Carmelo Giaquinta, arzobispo de Resistencia,
14 de setiembre de
2003



I. EL INSTINTO NATURAL DE BUSCAR A DIOS


1.
En los diarios locales ha habido recientemente un cruce de cartas de lectores sobre la ciencia y la religión, en el cual no quiero entrar directamente. Pero deseo tomar pie de ello para formular algunas cuestiones que nos ayuden a reflexionar. Primera: qué imagen de religión estaremos trasmitiendo los cristianos para que algunas personas piensen de la religión en forma antitética: “ciencia o religión”. Porque si bien la religión cristiana no es la única, es sobre todo en el llamado mundo cristiano donde ese tipo de antítesis se formula. Segunda: sería interesante ver qué ha pasado en el ex mundo comunista después de largos decenios de ateísmo científico y militante. ¿Desapareció la religión? ¿Apareció una forma de vida más humana gracias a la superación de aquélla? Tercera: en nuestro mundo secularista, que prescinde totalmente de Dios al punto de no preocuparse ya de negarlo, ¿estamos yendo hacia una sociedad más humana, solidaria y pacífica? Sea lo que fuere, al comienzo del tercer milenio, y a pesar de varios siglos de hallazgos fabulosos de la ciencia y de realizaciones maravillosas de la técnica, la gente sigue buscando algo que éstas hasta ahora no han podido darle. ¿Se lo darán mañana?


2. Encuestas de opinión, realizadas por Gallup Argentina, muestran que el fenómeno religioso no está en baja. Lo cual no dice necesariamente que esté en alza la religión católica. Ni tampoco permiten ver la hondura del fenómeno religioso. Pero manifiestan que la búsqueda de lo trascendente es muy fuerte en el ser humano.

Menciono sólo los datos de la encuesta más reciente que poseo (julio 2002), y respetando el lenguaje empleado por la misma. Sobre 1251 casos consultados en toda la República, en una población mayor de 17 años, surgen los siguientes datos:

1º) frecuencia de asistencia a Iglesias o Templos: a) más de una vez por semana 7%; b) una vez por semana 16%; c) una vez al mes 20%; d) una vez al año 9%; e) con menos frecuencia 9%; f) nunca o prácticamente nunca 32%; g) solamente en festividades religiosas 6%; h) no responde 1%;

2º) religión a la que pertenece o adhiere: a) católica 80%; b) protestante 9%; c) otra 3%; d) ninguna 7%.

3º) autopercepción de sí mismo con relación a la religión: a) una persona religiosa 79%; b) una persona no religiosa 16%; c) un ateo convencido 3%; d) no sabe 3%.


3. Los datos mencionados son sorprendentes para muchos que somos considerados los profesionales de la religión, y que solemos pensar que la gente es menos religiosa de lo que dice. Pero las consultas tomadas a partir de 1983, en un arco de tiempo de casi veinte años, muestran que algunas tendencias no sólo no han decaído, sino que incluso han crecido. Por ejemplo: se consideraba una persona religiosa, en 1983, el 61,8%; en 1991, el 70,3%; en 1995, el 79,2%; en 1999, el 80,9%. (Ver Marita Carballo, Los argentinos y la religión; 2001). Ante estos guarismos es preciso no caer en el triunfalismo, ni concluir que la labor pastoral de la Iglesia esté viento en popa, y menos que no tiene que ser revisada. Equivaldría a caer también ella en la esclavitud de las encuestas de opinión, como les acontece a muchos políticos. Pero éstas son instrumentos de una ciencia más compleja, la sociología pastoral, y pueden ser útiles para el diagnóstico del fenómeno religioso.



II. ALGUNOS DESAFÍOS A ENFRENTAR


4. El reciente documento del Episcopado “Navega Mar Adentro” parte de un supuesto más crítico sobre la religiosidad del argentino que el mostrado por la encuesta, y propone “La búsqueda de Dios” como uno de los desafíos que debe enfrentar y satisfacer la Iglesia: “El secularismo actual concibe la vida humana, personal y social, al margen de Dios, y se constata incluso una creciente indiferencia religiosa. No obstante se percibe una difusa exigencia de espiritualidad, que requiere canales adecuados para promover el auténtico encuentro con Dios”. Y bosqueja algunos de los peligros con que puede tropezar esa búsqueda.


5. Las sectas: “El hambre de Dios que tiene nuestro pueblo se ve tentado por una oferta masiva de algunas sectas que presentan la religión como un mero artículo de consumo, y con acciones proselitistas para ganar adeptos al proponer una fe individualista, carente de compromisos sociales, estables y solidarios, proclamando una intervención mágica de lo alto que hace prosperar y sana”. En este punto, los Obispos hacemos una confesión asombrosa, que merece ser meditada atentamente, pues tiene el mérito de abrir los ojos: “Reconocemos que a veces los fieles encuentran en ellas (las sectas) un cierto alivio, acogida y escucha personal que no han hallado en nuestras comunidades” (n. 30).


6.
Seudo religiones. La descripción de los obstáculos para la búsqueda de Dios continúa así: “Existen grupos seudo religiosos y programas televisivos que proponen una religión diluida, sin trascendencia, hecha a la medida de cada uno, fuertemente orientada a la búsqueda del bienestar y sin experiencia de lo que significa adorar a Dios” (n. 31). Ésta es una descripción un tanto genérica, y convendrá precisarla caso por caso. Será más fácil hacerlo en cuanto a los programas televisivos que conceden un espacio excesivo a las sesiones de adivinación. Pero habrá que dibujar mejor el caso de las seudo religiones. Así, hay cristianos que, creyendo entrar en un grupo de autoayuda, se encuentran de pronto en una seudo religión donde se predica todo lo contrario del amor al prójimo, y les es prohibido tomar apuntes de lo que allí se enseña. Y ello aquí mismo, en el Chaco.


7. Supersticiones extravagantes. El documento episcopal continúa describiendo otros obstáculos: “El pueblo sencillo, que no acepta fácilmente cambiar de religión, se siente expuesto a que su fe se debilite progresivamente y ceda a la seducción de sucedáneos, acogiendo propuestas religiosas alternativas y transigiendo incluso con formas extravagantes de superstición”. También convendrá precisar mejor esta cuestión mediante un material complementario de “Navega Mar Adentro”, y recopilando las formas de superstición vigentes en las diversas regiones pastorales de la República, también en el NEA. (Continuará).


Mons. Carmelo Giaquinta,
arzobispo de Resistencia



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