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EL ESCÁNDALO DE LA POBREZA
Y LA EXCLUSIÓN SOCIAL (3)
Mensaje
dominical
de
Mons. Carmelo Giaquinta,
arzobispo
de Resistencia,
12
de octubre de
2003
1. Con esta tercera nota sobre este desafío que la Iglesia ha de
enfrentar para evangelizar, (ver “Navega Mar adentro” nn. 34-39), no
pretendo hacer un estudio exhaustivo de la pobreza, sino sólo ayudar a
abrir los ojos sobre ella. Cuantos más sean los que entiendan lo que está
pasando, más podrán ser los que se decidan a poner el hombro para buscarle
solución al problema.
I. EL CHACO, EL NEA Y LA ARGENTINA EMPOBRECIDA
2. Que la pobreza en la Argentina es grave, lo muestra “Desigualdad y
Pobreza”, uno de los Aportes para el Desarrollo Humano de la
Argentina/2002, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas. En éste
el Chaco figura en un lugar de triste privilegio. En el antepenúltimo
entre las provincias argentinas en cuanto a Índice de Desarrollo Humano y
a resultado de calidad educativa. En el sexto lugar comenzando por la cola
en cuanto a mortalidad infantil. En el penúltimo lugar en cuanto a
Necesidades Básicas Insatisfechas.
Según el
mismo informe, la evolución de la Línea de Pobreza en el NEA pasó de 45,5%
en 1995 a 69,9% en 2002, la más alta del País. (O sea que, aunque se cubre
la canasta alimentaria básica, no alcanza para la canasta total). Y entre
esos mismos años, la Línea de Indigencia pasó de 14,5% a 38,8%, también la
más alta del País. (O sea que No se cubre la canasta alimentaria básica).
Según la
Encuesta Permanente de Hogares (mayo 2003), el 56,4% de los habitantes de
la República vive bajo la línea de la pobreza, y el 23% por debajo de la
línea de indigencia.
Un informe
publicado en el suplemento “Economía y Negocios” del diario La Nación
(28-VII) dice que la brecha entre ricos y pobres en la Capital Federal es
colosal. El 10% más rico de la ciudad de Buenos Aires gana 195 veces más
que el 10% más pobre. ¿Cuál sería la proporción en relación con el Chaco?
Y el mismo
diario hace pocos días publicó que “en 2010, cuatro de cada diez mayores
no tendrán jubilación”(06-X). Por lo que toca al Chaco, el 51% no tendrá
cobertura; es decir: 33.091 chaqueños mayores de 65 años sobre un total de
64.884 de esa edad. Situación sólo superada por las provincias de Formosa
(55,9%) y Misiones (54,6%). La discusión que se lleva a cabo en estos días
sobre si conviene un sistema previsional de reparto o de capitalización es
para muchos una discusión bizantina. Simplemente no podrán jubilarse.
II. LA POBREZA MORAL EN LA MALA SUERTE DE LA ARGENTINA
3. Podríamos llenar páginas con datos sobre la pobreza de la
Argentina. Aunque son útiles, pueden resultar engañosos. En la década
pasada, entramos al paraíso del primer mundo como por arte de magia con la
ley de la convertibilidad. Diez años después, mediante la supresión de
aquella ley y la declaración del “default” nos hemos autoexpulsado al
infierno del cuarto mundo. ¿Es tan fácil pasar de la pobreza a la riqueza,
y viceversa? ¿Todo es como el bolillero de la lotería que a veces nos da
buena suerte y otras no? ¿Los argentinos habremos de seguir apostando sin
más al juego de la vida hasta que se nos dé nuevamente la buena suerte?
Cuando la
riqueza o la pobreza son tan subitáneas se ha de sospechar que debajo de
ellas ha habido una resolución moral perversa. Porque la riqueza es fruto
del trabajo honesto y tesonero. O si no, es fruto del robo. Así de simple.
¿Tienen presente esto los legisladores cuando votan una ley de orden
económico? ¿Y los ciudadanos que los elegimos estamos convencidos que
cualquier ley, también las de corte económico, es un acto sometido al
orden moral? Si los argentinos no llegásemos a entender esto y ajustar a
ello nuestros comportamientos, ni Dios podrá sacarnos del pantano de
nuestra actual pobreza.
III. LA QUITA DEL 75% Y LOS DIEZ MANDAMIENTOS
4. “Lavagna presentó ayer en Dubai el plan de pago a los tenedores
privados, que incluye una baja nominal del 75%”, decía La Nación el 23 de
septiembre. Lejos de mí meterme a opinar sobre las proposiciones concretas
que la autoridad ha de hacer a los acreedores de la deuda para llegar a un
acuerdo. Y menos sin estudiar previamente todo lo que esa proposición
implique. Pero lo que no puedo dejar de decir es que también las
negociaciones han de estar sometidas a los Diez Mandamientos y han de ser
morales. Y los argentinos hemos de estar convencidos que así han de ser. Y
hemos de exigir a nuestras autoridades que así las hagan.
5. También las negociaciones de la deuda han de estar regidas por
los principios humanos elementales recogidos en el Catecismo de la Iglesia
Católica. A saber:
1°) “El
séptimo mandamiento prohíbe el robo, es decir, la usurpación del bien
ajeno contra la voluntad razonable de su dueño” (2408);
2°) “Toda
forma de tomar o retener injustamente el bien ajeno, aunque no contradiga
las disposiciones de la ley civil, es contraria al séptimo mandamiento”
(2409);
3°) “Las
promesas deben ser cumplidas, y los contratos rigurosamente observados en
la medida en que el compromiso adquirido es moralmente justo... Toda
contrato debe ser hecho y ejecutado de buena fe” (2410);
4°) “Los
contratos están sometidos a la justicia conmutativa, que regula los
intercambios entre las personas en el respeto exacto de sus derechos. La
justicia conmutativa obliga estrictamente; exige la salvaguardia de los
derechos de propiedad, el pago de las deudas y el cumplimiento de
obligaciones libremente contraídas” (2411);
5°) En virtud
de la justicia conmutativa, la reparación de la injusticia cometida exige
la restitución del bien robado a su propietario” (2412);
6°) “El
séptimo mandamiento proscribe los actos o empresas que, por una u otra
razón, egoísta o ideológica, mercantil o totalitaria, conducen a
esclavizar a seres humanos” (2414).
Mons. Carmelo Giaquinta, arzobispo
de Resistencia
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