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COMPARTIR LOS DONES DE DIOS (7)


Mensaje dominical de Mons. Carmelo Giaquinta, arzobispo de Resistencia
5 de diciembre de 2004 -
Segundo domingo de Adviento



I. JORNADA DE REFLEXIÓN “LA IGLESIA NECESITA TU AYUDA”

 
1. Hoy, segundo domingo de Adviento, es la Jornada dispuesta por los Obispos argentinos para reflexionar sobre el sostenimiento de la obra evangelizadora de la Iglesia, a realizarse en todos los templos del País. A tal fin se distribuye un folleto explicativo y se entrega una carta a cada uno de los católicos que participen de la Santa Misa, con el lema “La Iglesia necesita tu ayuda”. El texto de esta carta ya lo adelanté en el mensaje del domingo 14 de noviembre.


2. No se trata hoy de hacer una colecta especial para las obras de la Iglesia. Más bien de suscitar la reflexión de los fieles cristianos sobre un tema que no estamos acostumbrados a pensar y que los pastores solemos omitir en nuestra predicación y catequesis. Por ello conviene que te preguntes:

* ¿Piensas que eres miembro responsable de la Iglesia destinada por Jesús a evangelizar el mundo?

* ¿Sientes que has de ponerte al servicio del Evangelio con todo lo que eres y tienes (tiempo, talento, dinero), y según tu propia vocación?

* ¿Trasmites la fe cristiana a tus hijos?

* ¿Ofreces tu tiempo libre para una obra de apostolado?

* ¿Pones a disposición los talentos que Dios te dio?

* ¿Aportas con generosidad al sostenimiento de la Iglesia? ¿Cuánto? ¿Una suma fija? ¿Un porcentaje de tus entradas? ¿Con qué frecuencia? ¿mensual? ¿semanal?

* ¿Conoces cuánto recolecta tu Parroquia?

* ¿Cuánto gasta? ¿Te interesas en saber en qué gasta?

* ¿Cuál fue el último balance parroquial que has conocido?

* ¿Conoces las normas canónicas de la Iglesia sobre la administración de los bienes materiales?

* ¿Sabes que el Obispo y el Cura Párroco no pueden administrar solos los bienes de la Iglesia, y que deben contar con un Consejo de Asuntos Económicos? ¿Y que en él no puede haber parientes suyos hasta el cuarto grado?

* ¿Conoces quiénes integran este Consejo en tu Parroquia?

* ¿Sabes que en la administración de los bienes de una Parroquia donde haya un colegio o una comunidad religiosa se llevan por separado los libros correspondientes a cada una de las instituciones?

* ¿Conoces cuál es el porcentaje de los ingresos que tu Parroquia debe destinar mensualmente al Obispado? ¿Sabes cuánto aportó el mes pasado?

* ¿Conoces cuánto aporta el Estado a la Iglesia? ¿Se trata del Estado nacional o del provincial?

* ¿Sabes si el Obispado tiene superávit o déficit?

* ¿Cómo se concreta en nuestra Arquidiócesis la norma de Jesús de que el trabajador del Evangelio merece su salario?



II. APORTAR CON GENEROSIDAD ADMINISTRAR CON COMPETENCIA Y TRANSPARENCIA


3. Y muchas preguntas más. Cada uno de mis lectores puede agregar las que quiera. No importa si hoy todas las preguntas no hallan respuesta. Importa comenzar a preguntarse y a preguntar. Porque el tema del dinero en la Iglesia no es un tema sucio, del que no haya que hablar. Jesús nos enseñó que la suciedad no está en las cosas sino en el corazón del hombre que las usa mal. Él mismo poseía una bolsa donde la gente echaba dinero. Pero no se dejaba poseer por él. Judas lo administraba mal. En eso consistió la suciedad.


4. El apóstol Pablo, inspirado en la enseñanza y práctica de Jesús, propuso dos grandes principios para una buena administración de los bienes al servicio del Evangelio.

El primero: dar con generosidad. Así lo expuso reiteradas veces, en especial a los corintios cuando los exhortaba a ser generosos en la colecta para los pobres de Jerusalén:“Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza” (2 Co 8,9). “Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente. Que cada uno dé conforme ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría” (2 Co 9,6-7).

El segundo principio es administrar con competencia y con control de la comunidad. El Apóstol lo tuvo en cuenta cuando puso como condición para llevar la colecta a Jerusalén que lo acompañasen representantes elegidos por la comunidad de los corintios. En la primera carta les dice: “El primer día de la semana, cada uno de ustedes guarde en su casa lo que haya podido ahorrar, para que las donaciones no se recojan solamente a mi llegada. Una vez allí, enviaré a los que ustedes hayan elegido, para que lleven esas donaciones con una carta de recomendación. Si conviene que yo también vaya, ellos viajarán conmigo” (1 Co 16,2-4). En la segunda carta es más explícito: “Les enviamos al hermano que ha merecido el elogio de todas las Iglesias, por el servicio que ha prestado al Evangelio. Además, él ha sido designado por las Iglesias como nuestro compañero de viaje en esta obra de generosidad. Nuestra intención es evitar toda crítica con respecto a la abundante colecta que tenemos a nuestro cuidado, procurando hacer lo que está bien, no solamente delante de Dios, sino también delante de los hombres” (2 Co 8,18-21).



III. PERSEVERAR DURANTE LARGOS AÑOS


5. Realizar esta Jornada de reflexión sobre el sostenimiento de la obra evangelizadora, es casi una proeza, dadas la resistencia a tratar este tema en la Iglesia argentina. En la carta anterior, Compartir la multiforme gracia de Dios (1998), previmos esta dificultad, y por ello exhortamos a “instaurar una catequesis sobre esta materia, que cambie nuestra mentalidad y la configure al sentir de Jesús, junto con la voluntad de perseverar en ella durante largos años”. ¡Ojalá que esta Jornada se repita anualmente! Y que el tema de que trata comience a integrar la catequesis y predicación ordinarias.


Mons. Carmelo Giaquinta,
arzobispo de Resistencia



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