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CORRAMOS HACIA LA META (1)


Mensaje dominical de monseñor Carmelo Giaquinta,
administrador apostólico
de Resistencia (18 de setiembre de 2005)



I. MI MEJOR TESTAMENTO


1. Entre los varios testamentos espirituales que el apóstol San Pablo nos dejó en sus escritos, está el de la carta a los filipenses. Tiene una doble impronta: la más honda, en la que el apóstol explaya su corazón; y la más exterior, si así se la puede llamar, que responde a las circunstancias difíciles en que escribe. El apóstol está preso, posiblemente en Éfeso. ¿Saldrá libre? ¿Será ejecutado? Tiene razones para confiar en su libertad, y así dedicarse a perfeccionar la evangelización de los filipenses. Y las tiene para pensar que será decapitado. Y así alcanzar la meta suprema de su vida: “estar con Cristo” (Flp 1,23). ¿De qué lado se inclinará la balanza? Dios lo sabe. Al apóstol se lo ve especialmente sereno. “Estoy completamente seguro de que ahora, como siempre, sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo” (Flp 1,20).


2. ¿En qué consiste el testamento del Apóstol? No tanto en los sentimientos de afecto de profunda amistad que muestra a los filipenses, sino en la identidad total entre el Cristo en el cual él cree, y por quien quiere morir para ser uno con él, y el Cristo que les propone a los fieles, con cuyos sentimientos los invita a vivir consubstanciados: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús...” (Flp 2,5).


3. Pero hay algo muy propio de esta carta. Y que hace que este testamento sea muy singular: Cristo, ya creído y amado por los filipenses y por el Apóstol, es todavía una meta a alcanzar. Porque él ya nos alcanzó a nosotros, pero nosotros todavía no lo hemos alcanzado plenamente a él. Y para ello vale la pena ponerse en carrera. Esto es lo más típico de este testamento: “Todo lo que hasta ahora consideraba una ganancia, lo tengo por pérdida a causa de Cristo. Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a él, no con mi propia justicia, la que proviene de la Ley, sino aquella que nace de la fe en Cristo, la que viene de Dios y se funda en la fe. Así podré conocerlo a él, conocer el poder de su resurrección y participar en sus sufrimientos, hasta hacerme semejante a él en la muerte, a fin de llegar, si es posible, a la resurrección de entre los muertos. Esto no quiere decir que haya alcanzado la meta ni logrado la perfección, pero sigo mi carrera con la esperanza de alcanzarla, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Hermanos, yo no pretendo haberlo alcanzado. Digo solamente esto: olvidándome el camino recorrido, me lanzo hacia adelante, y corro en dirección a la meta, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo.... Cualquiera sea el punto adonde hayamos llegado, sigamos por el mismo camino” (Flp 3,7-16). Yo sería incapaz de escribir un testamento mejor. Y lo suscribo de corazón. Y de corazón lo ofrezco a todos los resistencianos, de la ciudad y del campo.



II. TIEMPO DE DESCUENTO


4. Con septiembre, ha comenzado lo que podemos llamar tiempo de descuento para el nombramiento del nuevo pastor arquidiocesano. Este mes es en Roma como aquí marzo. Después del receso estivo de julio-agosto (que corresponden a nuestros meses de enero-febrero), todo vuelve a ponerse en marcha. Y las carpetas, con una terna de candidatos a cubrir las diversas sedes episcopales vacantes en todo el mundo, también la de Resistencia, preparadas previamente, comienzan a estar en manos de los colaboradores inmediatos del Papa (cardenales y obispos de la Curia romana, que pertenecen a todo el mundo), en especial de la Congregación para los Obispos. De ordinario, dos miércoles por mes, el Papa se reúne con ellos, para escuchar sus opiniones sobre tales candidatos. Y luego él decide sobre la persona a la que ofrece la tarea pastoral. Y cuando éste acepta, entonces pone su firma.



III. LA IGLESIA ARQUIDIOCESANA, MADRE DE SU PADRE


5. No sabemos cuándo, pero pronto, más temprano que tarde, Resistencia tendrá a su nuevo pastor. ¿La Asamblea del Sínodo de los Obispos a celebrarse próximamente en Roma, del 2 al 23 de octubre, retrasará este trámite? Poco importa distraernos en este tipo de conjeturas. En la elección del Obispo lo que más importa es la oración de la comunidad cristiana: y ésta hecha antes de que sea conocido el nombre del futuro pastor, y una vez que lo sea. De hecho, por la oración, la comunidad arquidiocesana, es madre de quien será su padre en la fe.

Es bueno que hasta la llegada del nuevo pastor se continúe rezando la oración compuesta por el Consejo Presbiteral. O bien que se rece con frecuencia la oración del Misal Romano: “Señor, pastor eterno, que gobiernas a tu Iglesia con incansable protección, en tu infinita bondad concede a tu Iglesia de Resistencia un pastor que te agrade por su santidad y que nos guíe con su vigilante solicitud”.



IV. UNA IGLESIA ENAMORADA DE CRISTO Y DE SU EVANGELIO


6. Tengo la grata impresión de que la comunidad arquidiocesana, a pesar de algunos dolorosos momentos vividos, no ha sucumbido a la tentación de la ansiedad, ni por mi renuncia, ni por el nombramiento del futuro arzobispo. Durante estos meses, excepto la reunión del Consejo Pastoral, la vida de la Iglesia ha procedido con normalidad. Y orando con fe y amor por el futuro pastor, la Iglesia arquidiocesana se ha abierto a una nueva etapa de la evangelización.

Si bien es mucho lo que tenemos que hacer por el Evangelio, es mucho más lo que tenemos que dejarnos impregnar de él. Éste será siempre el desafío que tendrá la Iglesia de Resistencia y del NEA: trabajar por el Evangelio, pero dejando que el Evangelio cale en profundidad en nosotros.

Les pido un favor: que me acompañen a saborear juntos el pasaje de la carta a los filipenses, que comienza así: “Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor,...” (Flp 2,1-11).


Mons. Carmelo Giaquinta, administrador apostólico de Resistencia



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