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¿LA IGLESIA DEBE
CONVERTIRSE?
Homilía de monseñor Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma
para el domingo 13 de febrero de 2005
Ciertamente, si quiere ser fiel a Jesús y a su Evangelio.
Por eso, el
miércoles pasado, fecha litúrgica del comienzo de la Cuaresma, los
cristianos que participamos en la Eucaristía del ritual de la
Imposición de la Ceniza, a tiempo que se nos hizo la señal de la
cruz escuchamos la invitación:
Conviértete y cree en el Evangelio
Y es así, una
Iglesia que día a día no se confronte con su Fe en Jesucristo y su
Evangelio pierde su razón de ser y se transforma en una corporación
religiosa junto a tantas otras religiones en la historia de la
humanidad. Precisamente, el objetivo del Concilio Vaticano II –de
Medellín de Puebla de Santo Domingo– ha sido confrontar el estado
actual de la Iglesia con la Fe en Jesucristo y su Evangelio. Es lo
que todos los años se ofrece a todos los fieles cristianos en estos
cuarenta días en preparación a la Pascua. Es lo que llamamos
Cuaresma: tiempo propicio para crecer en la Fe en el Hijo de
Dios que nos demostró su amor entregándose a la muerte y
muerte de Cruz para liberarnos de todo mal (1) y vivir a
pleno su Evangelio, la gran Buena Noticia para la humanidad entera.
Por eso, lo más
razonable, en cristiano, es preguntarse que significa y que comporta
en la existencia cotidiana convertirse al Evangelio del Señor
Releamos en reflexión orante algo de lo mucho que la misma Iglesia
viene declarando oficialmente desde el Vaticano II respecto a las
actitudes concretas de conversión al Evangelio.
"Volvemos a
tomar, con renovada esperanza en la fuerza vivificante del
Espíritu...la clara y profética opción preferencial y solidaria por
los pobres que hizo Medellín"
leemos en Puebla - " Afirmamos la necesidad de conversión de toda
la Iglesia para una opción preferencial por los pobres, con miras a
su liberación integral" (D-1134) Y más adelante prosigue Puebla:
"No todos en la Iglesia...nos hemos comprometido suficientemente con
los pobres; no siempre nos preocupamos por ellos y somos solidarios
con ellos. Su servicio exige, en efecto, una conversión y
purificación constante, en todos los cristianos, para el logro de
una identificación cada día más plena con Cristo Pobre y con los
pobres" (D.1140).
Según la Iglesia
oficial para la identificación con Jesús hay que convertirse al
Evangelio y para convertirse al Evangelio hay que asumir la opción
preferencial por los pobres.
Y así en el
discurso inaugural de Puebla, Juan Pablo II afirma en forma
categórica: "El compromiso evangélico de la Iglesia debe ser como
el de Cristo: un compromiso con los más necesitados" Y en
reafirmación de compromiso con el pobre, el episcopado
latinoamericano agrega: "El Hijo de Dios demostró la grandeza de
ese compromiso...al hacerse solidario con ellos y asumiendo la
situación en que se encuentran, en su nacimiento, en su vida y,
sobre todo, en su pasión y muerte, donde llegó a la máxima expresión
de la pobreza" (D.1141)
La Iglesia en
forma oficial concretiza una auténtica conversión a Jesús en una
real conversión al Evangelio en tanto en cuanto haya un compromiso
preferencial por el pobre.
Por eso, en este
tiempo de Cuaresma encaminándonos hacia la Pascua como fuente y
cumbre de la vida cristiana, en procura de una Iglesia cada día más
fiel a Jesús y su Evangelio, vamos a meditar, en domingos
siguientes, sobre la opción preferencial por los pobres y nuestra
salvación personal y misión evangelizadora, en la Argentina de hoy.
Nota:
(1)
Gálatas
2,1
Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de
Viedma
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