POR EL DIÁLOGO
HACIA EL BIEN COMÚN
Convocada por
los obispos de Entre Ríos, se realizó en Paraná
una reunión que nucleó
a las principales autoridades de los tres poderes políticos
de la
provincia, entre ellas el gobernador, Sergio Montiel. Mons.
Estanislao Esteban Karlic
pronunció estas palabras el 6 de febrero de 2003
1.
Agradezco muy sinceramente, en nombre de los Obispos de Entre Ríos, la
presencia de los tres poderes políticos de la Provincia en la persona
del Señor Gobernador, del Presidente del Superior Tribunal de Justicia
y de los Presidentes de las Cámaras de Senadores y Diputados, y de los
Presidentes de Bloques de ambas Cámaras. Esta reunión constituye un
hecho de grandeza que no quedará en vano.
Somos
concientes de la delicada situación por la que atravesamos y de la
responsabilidad que nos cabe a todos los que compartimos la vida en
esta tierra entrerriana.
2.
La sociedad es una obra de todos. La vocación de los políticos es una
expresión muy elevada de la amistad social. La Política es el servicio
al bien común, al bien de todos: de todos los hombres y de todo el
hombre.
“La
política procede del hombre, se ejerce mediante el hombre y es para el
hombre” dice Juan Pablo II (Discurso a la ONU, 2.10.1979).
Este
llamado tiene como propósito el interpelarnos a todos sobre la
responsabilidad de servir al bien común, que se persigue creando las
condiciones que faciliten la perfección de la persona, la familia, las
instituciones intermedias y la sociedad entera.
3.
Sabemos la situación de parálisis institucional política que
padecemos. Es preciso que las instituciones tengan la libertad de
movimiento que corresponde al estado de derecho, a una democracia
permeada de valores.
Quienes
han sido elegidos para la función pública han asumido sus puestos con
el propósito de que las estructuras se muevan con eficacia y fluidez.
Es preciso crear las condiciones que faciliten el esfuerzo cotidiano
de construcción de una nación, en el trabajo, en las comunicaciones
interpersonales, y en la vida de las instituciones, por un camino de
paz que Dios quiere bendecir. De esta responsabilidad que han aceptado
con conciencia y libertad deben dar cuenta cada día ante Dios y ante
sus hermanos.
La
situación es extremadamente difícil. Pero debemos preguntarnos:
¿Es que
Entre Ríos no es capaz de vivir en sociedad, de construir una
comunidad de personas desde el trabajo, la justicia y la solidaridad?
¿Es que
Entre Ríos es incapaz de hacer de su libertad un servicio solidario de
amistad social, de paz y de gozo?
¿Es que
somos capaces de sembrar trigo, hacer el pan, pero no somos capaces de
compartirlo en la mesa de la paz?
No
dudamos cuál es la respuesta que todos queremos dar. Para ello hemos
de llenar nuestra democracia con grandes valores morales. Una
democracia vacía de valores, se convierte fácilmente en tiranía (Juan
Pablo II).
4.
¿Cuáles son los grandes obstáculos que impiden el juego normal de las
instituciones políticas? En las largas y profundas conversaciones
sostenidas en estos días se señalaron tres cuestiones urgentes y
prioritarias: el presupuesto provincial, el convenio con la Nación y
la reforma del artículo 2 de la ley 9472.
Es la
oportunidad, pues, de pedir a los señores legisladores, de modo
especial a los diputados, que estudien la cuestión para que, con el
aporte de todos los que tienen responsabilidad de elaborarlo, logren
cuanto antes sancionar la ley correspondiente que permita comenzar un
movimiento que beneficie a toda la Provincia.
Entre los
beneficios que se seguirán está el poder pactar un convenio con la
Nación a fin de obtener ayuda que permita pagar en tiempo las
jubilaciones y los sueldos del personal de la Provincia; y atender a
los problemas urgentes de salud en hospitales y dispensarios, así como
a la educación de nuestros niños y jóvenes, para satisfacer los
auténticos derechos de los docentes y evitar el gravísimo peligro de
la pérdida de clases.
5.
¿Quién va a escribir la historia grande de Entre Ríos? Los que forman
los poderes del Estado deben sentirse llamados a hacerlo con la
grandeza de sus virtudes. Su vocación de servicio los urge a la
grandeza del espíritu. Es debido. Es posible. El dirigente aceptó un
destino de sabiduría, de sacrificio y de generosidad para con su
pueblo. Es una vocación de responsabilidad y comunión.
El
político, que debe ser experto en humanidad, debe ser también maestro
del diálogo, para saber respetar al otro, descubrir sus valores y sus
verdades, y ofrecer su sabiduría, su honestidad, su fraternidad.
El que
dialoga debe buscar el acuerdo y no la discordia, en la verdad y el
bien, sabiendo aceptar con sencillez lo que haya de bueno en los
demás, buscando siempre el bien de todos y no tan sólo el de algunos
sectores o grupos.
Debe
actuar, dice Pablo VI, con claridad, mansedumbre, confianza y
prudencia (Ecclesiam Suam 75).
Los
partidos políticos y las opiniones entre los miembros de un mismo
partido deben servir para buscar con mayor riqueza los caminos de una
sociedad, y no para establecer luchas encarnizadas por el poder. El
poder o es para el servicio o se constituye en injusto e inauténtico.
6.
La dificultad de la misión no significa su imposibilidad, sino más
bien su grandeza. Los grandes pueblos muestran sus valores en las
grandes pruebas. Es hora de mostrar la sabiduría, la generosidad y la
fortaleza, la garra de nuestro pueblo y sus dirigentes.
Les
agradezco su presencia y su compromiso. Queremos que este acto sea un
”pacto de caballeros”, hombres y mujeres de honor, que nos encamine a
un diálogo profundo para el bien común de la Provincia. Este fue el
motivo de nuestro llamado. Que Dios bendiga sus esfuerzos por nuestro
pueblo.
Mons. Estanislao Esteban Karlic,
arzobispo de Paraná |