|
HOY
QUEREMOS AMAR
A LA ARGENTINA EMITIENDO EL VOTO
Homilía de Mons. Estanislao Esteban Karlic, arzobispo de Paraná,
pronunciada en la Misa celebrada el domingo 27 de abril en la
Catedral,
televisada por el Canal 9 de
Paraná
Hoy nosotros estamos frente a
una opción maravillosa en sí misma
Queridos hermanos:
Que hermosos es
experimentar que Dios pide, de nuestro amor y de nuestra libertad,
grandes opciones. Siempre nos pide elegirlo a Él, elegirnos a nosotros
como hijos suyos y elegir a los hermanos como miembros de la única
familia que Dios quiere formar. Esa es la vida de la libertad de los
hijos de Dios. Hoy nosotros estamos frente a una opción maravillosa en
sí misma. Difícil por los problemas que tenemos en la Argentina. Y
siempre difícil porque la elección que Dios nos pide es el bien de
todos renunciando a cada uno de los bienes particulares si estos se
oponen al bien común. Es ciertamente un test, como decimos nosotros en
nuestro tiempo, acerca de la grandeza espiritual de cada uno de
nosotros, acerca de la grandeza espiritual de la Argentina como
pueblo. El Señor sabrá la altura de nuestro día. Nosotros no lo
acabaremos de saber. Quiera Dios que experimentemos sus buenos
efectos. Y en todo caso, quiera Dios que experimentemos la necesidad
de ser todos nosotros gestores de nuestra historia como personas, como
pueblo.
Vamos a vivir este día desde el
misterio de Jesucristo nuestro Señor: como una
expresión de paz
Esto acontece en medio de
las fiestas pascuales. Cuando nosotros celebramos, de un modo
particularmente intenso, la verdad que debe sostener toda verdad; la
gloria del Hijo de Dios hecho hombre que debe sostener la vida de
todos los hombres y todos los pueblos. Hoy nosotros queremos decir que
vamos a vivir este día desde el misterio de Jesucristo nuestro Señor.
Hoy lo queremos confesar de un modo particularmente intenso. Y la
lectura nos ha hecho recordar otra vez la aparición misericordiosa de
Nuestro Señor Jesucristo a los suyos. Con su amor fiel se presenta, a
los ocho días con el milagro de los milagros que es su resurrección,
atravesando las paredes, sorprendiendo al amor de sus amigos íntimos,
saludándolos con una palabra que es nombre suyo también: “la paz esté
con ustedes”. Así quisiéramos saludarnos hoy los argentinos. También
cuando vamos a votar. Así tendríamos que saludarnos los argentinos:
“la paz esté con todos ustedes”. Todos queremos darnos la paz. Todos
queremos ser responsables de la paz. Todos podemos hacer la paz. Acá
hemos venido para recibir al Señor que es la paz y así nos saludó en
la lectura. Así queremos salir de aquí para que este día se llene de
paz, que significa el compromiso de hacer bien. La paz es la
tranquilidad del orden, la tranquilidad de la plenitud de la vida, la
sinfonía de las virtudes de los hombres. Nosotros queremos esa paz. No
la paz de los cementerios, no la paz de los falsos compromisos, que no
acaba de ser paz sino una guerra escondida. Nosotros queremos hacer la
paz. Por eso venimos al Señor de la paz. El es fiel. Vuelve a los
suyos. Y hoy vuelve a la Argentina porque nosotros somos suyos. Al
menos hemos confesado nuestra fe la mayoría de los argentinos. Y
tenemos que ser testimonio de ello unos para otros, para las naciones
del mundo.
Tener el coraje y la fuerza de la
reconciliación que da la misericordia
Pero tenemos que saber que
esa paz, que debe ser la sinfonía de las virtudes, tiene que saber
perdonar como nos perdona Jesús. Y tiene que tener el coraje y la
fuerza de la reconciliación. Si queremos vivir como argentinos quiere
decir que queremos vivir como amigos, como hermanos. Y para vivir como
amigos, como hermanos, como en la familia, sabemos que necesitamos la
expresión formidable del amor que es la misericordia y el perdón. Que
hoy sea un día de reconciliación porque es antes un día de
misericordia. La de Dios y la de nosotros. Porque nuestro corazón es
capaz del amor hasta el perdón misericordioso. Hoy de un modo
particular recordamos la misericordia del Señor o el Señor
misericordioso. Y así como tenemos una imagen de la Virgen de
Monserrat (para recodar a aquellos que aman tanto a la Virgen es esta
advocación, muy especialmente el pueblo catalán que nos ha enriquecido
a nosotros como nación), tenemos la imagen también de Jesús
misericordioso. Nos ha llenado de belleza este día el Señor. Jesús
Misericordioso que el Papa ha querido que fuese recordado muy
especialmente en este día, en este domingo posterior al domingo de
pascua, para que recordemos que la pascua es el triunfo del corazón
misericordioso de Jesús. Ese corazón misericordioso que tiene
paciencia infinita con Tomás, y le dice que ponga su dedo en las
llagas, ponga su mano en el costado. Esa misericordia del Señor es la
que hoy se nos ofrece, la que hoy quiere cambiar el corazón nuestro,
argentinos, para que nosotros seamos capaces de traer más de la gloria
de la pascua a nuestra historia.
¿Dónde está hoy Jesucristo glorioso?
¿Dónde está hoy Jesucristo
glorioso con la gloria de su amor misericordioso? ¿Dónde está?
Nosotros sabemos que está en todas partes porque es Creador y Redentor
de todo el mundo y la historia. Pero sabemos que está, de un modo
absolutamente único, en la Eucaristía. Quiera Dios que la Argentina se
haga cada vez más eucarística. El año que viene tendremos el Congreso
Nacional Eucarístico en Corrientes. Quiera Dios que nosotros
entendamos que aquí nos espera cada domingo, en cada celebración
eucarística, para hacerse alimento nuestro. Para hacerse verdad por el
Evangelio que leemos. Para hacerse vida nuestra por el pan y el vino
transustanciados, que se hacen alimento nuestro. Nosotros queremos
encontrarlo en la Eucaristía. Pero sabemos que está en todas partes, y
especialmente, en donde hay amor. El que ama de verdad tiene a Jesús
en su corazón. Nosotros le pedimos, entonces, descubrirlo, vivirlo, en
al amor auténtico que imita el amor misericordioso de Jesús.
Descubrir a Jesús presente en el amor del que elige una Argentina
reconciliada y fraterna
Y hoy le pedimos, claro
que sí, que lo descubramos en nosotros. Y lo descubramos también en
los otros. A Él presente en el amor del que elige. ¿O es que hoy no
vamos a elegir a la Argentina reconciliada y fraterna? ¿O queremos
elegir una Argentina de enemigos? ¿Queremos partir la Argentina o la
queremos construir? Construir es querer el bien, es decir amar. Hoy
queremos amar a la Argentina emitiendo el voto. Le pedimos al Señor
que se haga presente en el corazón de los votantes para que los que
voten, voten la resurrección de los corazones de todos nosotros. ¿Es
posible? Claro que es posible. Por que Dios nos ayuda y la libertad
nuestra (como dice el Episcopado y hemos repetido tanto nosotros), la
libertad del hombre es capaz de elegir los caminos de la verdad y del
bien. Hoy la necesitamos a esa libertad. Hoy queremos ejercerla y así
dignificarnos. Elijamos porque queremos bien. Elijamos porque nos
amamos. Porque queremos ser amigos. Queremos elegir la Argentina de
verdades y de valores. Queremos elegir la Argentina de virtudes y no
de vicios. Queremos elegir la Argentina de amigos, trabajadores,
fraternos, sin pereza y sin egoísmos. Queremos elegir una Argentina
culta. Elegir con amor fraterno, con esperanza responsable. Nos espera
la historia, porque somos parte de ella. Nos espera el juicio de Dios,
al final de nuestra vida y ya, esta tarde también.
María, Nuestra Señora de la Argentina nos ayude
Hagamos con toda el alma
la invocación que hemos repetido tanto en este año, en la oración por
la patria: “Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos”. María
Santísima nos ayude. La madre de la misericordia, porque madre de
Jesús misericordioso. Madre de la paz, madre de la pascua. Hoy la
queremos llamar Nuestra Señora de la Argentina, Nuestra Señora de
Entre Ríos, Nuestra Señora de Paraná. Ten piedad de nosotros, en ti
confiamos. Amén.
Mons. Estanislao Esteban Karlic,
arzobispo de Paraná
|