Documentos  
 

CARTA DEL OBISPO


Carta de Mons. Aurelio José Kühn, obispo de la prelatura de Deán Funes,
motivando el año internacional eucarístico y la preparación del
 150 aniversario de la Inmaculada Concepción
(octubre de 2004)


A los sacerdotes, religiosos y fieles de la Prelatura,
PAZ Y BIEN.

1.
Queridos hermanos, estamos en el Año Jubilar de la Prelatura. El 25 de enero de 2005 se cumples los 25 años de su creación.

Este Año Jubilar lo declaramos también Año de la Familia, como una manera de destacar la importancia central de la familia en la vida de la sociedad y desplegar una pastoral familiar que sirva de ayuda a las familias de la Prelatura.

Conocemos de cerca las carencias y los sufrimientos de muchas familias. Queremos tenderles una mano amiga y fraterna, a través de la oración, la reflexión y la cercanía. No será, ciertamente, sólo por este año de la familia. Deberá ser una tarea pastoral permanente. Especialmente, poder ofrecerles a los jóvenes la posibilidad de una formación en el amor e iluminarlos sobre el verdadero sentido del matrimonio y la familia.

Efectivamente, la familia fundada en el matrimonio, se encuentra demasiado agredida y corre el riesgo que se profundice aún más su disolución. Es la institución básica y más sólida de la sociedad (Ver Mt 19, 4-6). Es como el aire. Cuando es normal, no se lo advierte. Pero sí, cuando falta. Es la primera escuela de formación, “una auténtica escuela de humanidad”. (Ver Navega Mar adentro, n 97,a).

Necesitamos, por tanto, frente a las agresiones al ideal de la vida en familia, ofrecer defensas y ayuda a la institución familiar.

Pido, entonces, a los sacerdotes, catequistas y responsables de los movimientos y grupos parroquiales, que asuman con entusiasmo y generosidad la preparación de las asambleas parroquiales que tratarán estos temas: la familia, la eucaristía y la catequesis. Este año suspendimos las jornadas pastorales, para permitir la celebración de asambleas en las parroquias que profundicen estos temas, de la familia, la eucaristía y la catequesis, a partir del análisis de la realidad que se vive en cada comunidad, iluminándolos con el aporte de los últimos documentos del Magisterio.


2.
Son varios los acontecimientos que nos tendrán ocupados, que espero sean otros tantos momentos de gracia: El año jubilar de la Prelatura; el Año de la Familia; el Año Eucarístico Internacional; el 150º aniversario de la declaración del Dogma de la Inmaculada Concepción de María; el Congreso de laicos del año próximo, en el mes de octubre; el Encuentro Nacional de Catequesis también en el año próximo. Tendremos asimismo en enero del año próximo, un Encuentro Nacional de catequesis especial, que se realizará en Sauce Punco, en la casa de Retiro de la Prelatura.

Ya ven que se nos ofrecen muchas oportunidades para crecer en el conocimiento y vivencia de la fe, asumiendo una responsabilidad en esta hora crucial de la historia. Cada uno puede y debe dar su aporte, su colaboración.


3.
El Congreso Eucarístico Nacional y el Año Eucarístico Internacional, que comenzó con el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en México y se extenderá hasta el Sínodo de Obispos sobre la Eucaristía, a celebrarse en Roma el mes de octubre de 2005, nos ofrecen una oportunidad única y riquísima para nuestra acción evangelizadora en las comunidades cristianas de la Prelatura. Por eso la propuesta de las asambleas parroquiales.

La Eucaristía “encierra el bien espiritual más precioso de la comunidad cristiana, el mismo Cristo”. “La Iglesia vive de la Eucaristía”. Lo dice el Papa Juan Pablo II..

No podemos dejar pasar esta oportunidad sin profundizar en el conocimiento y amor a la Eucaristía. Nadie ama lo que no conoce. Seguramente, muchos fieles por no conocer la Eucaristía, no la aman y por eso no participan con más frecuencia y con mayor interés y devoción. No es coherente decir, “soy creyente, pero no practicante”. O “soy cristiano, pero no participo en la Eucaristía dominical”. Tampoco es digno “ir a la misa” simplemente por cumplir, por rutina, con frialdad. Jesús dio su vida por amor, se quedó entre nosotros por amor, dispuesto siempre a ser vida de nuestras vidas, y nosotros que lo tratemos con tanta frialdad e indiferencia, es realmente un signo de nuestra pobreza en la fe y en el amor.

El hombre de hoy sufre hambre. Cree que es hambre de pan, pero en realidad es hambre de justicia, de amor, de ternura, de escucha, de amistad. Cristo, Pan de Vida, es el único que nos puede saciar de este hambre, y no permite que nos conformemos con el pan de la comodidad, de la rutina, de la cobardía. Cristo nos alimenta, y es quien nos hace fuertes y perseverantes en su seguimiento, en el camino de la vida cristiana, hacia la Patria verdadera y eterna.

Nuevamente les pido, en las asambleas, junto al tema familia, descubramos el lugar de la Eucaristía en nuestra vida cristiana, tanto personal, familiar y en la comunidad cristiana.


4.
Finalmente, también este año celebramos un aniversario singular: los 150 años de la declaración del dogma de la Inmaculada Concepción de María. Conocemos como el amor a Maria se arraiga y expresa de tantas maneras en nuestro pueblo. En la Prelatura, en toda su amplia geografía, no hay un pueblo o paraje que no la honre de alguna manera. Esta presente, con una imagen o su estampa, en las capillas, en las casas, en nichos a lo largo de los caminos, en los montes, y sobre todo se la honra e invoca en los santuarios marianos. En la Prelatura, en el Santuario Mariano de Tulumba, que gracias a Dios, después de tres años de esfuerzos, podemos decir que casi lo hemos restaurado para alabanza de Dios y de la Madre de Jesús y Madre también nuestra.

La Virgen María es siempre un vínculo de unidad, un estímulo a la paz, un modelo de mujer y de cristiano. María es modelo de fe verdadera: “Feliz tu que has creído” (Lc 1,45). Mujer sencilla y humilde: “Soy la esclava del Señor” (Lc 1,38), enteramente pura y totalmente abierta y disponible a la Palabra de Dios. Supo decirle Si a la voluntad de Dios: “Hágase en mí, según tu palabra” (Lc 1,38).

María cuando sabe de una necesidad, allí va, como fue a la casa de su prima Isabel a prestarle ayuda (Lc 1, 39s). Y junto a su Hijo, Jesús, intercede en favor de sus hijos, como en las bodas de Caná, cuando le transmite a Jesús la noticia de que “no tienen más vino”, y Jesús, a instancias de su Madre, realiza su primer milagro. Simplemente María les dice a los sirvientes: “Hagan lo que El les diga” (Jn 2, 5). Quedaron como sus últimas palabras en el Evangelio.

Hoy también María nos sigue diciendo: “Hagan lo que Jesús les diga”.

¿Qué haremos nosotros para honrar e invocar a María en este aniversario del dogma de la Inmaculada Concepción?

La propuesta que les hicimos a los sacerdotes es hacer el mes de María, del 8 de noviembre al 8 de diciembre en todas las parroquias y capillas, con el rezo del Santo Rosario y del mes de María, que prepararemos para todos. Así, nuestros pensamientos y corazones se unen en las expresiones de amor, de confianza, de gratitud, de súplica a María.

Además, que se organicen en las comunidades la visita de MARÍA a las casas, a cada familia que lo solicita, a través de alguna imagen de María. Estas visitas las puede organizar La Legión de María, que lo tiene como una forma de apostolado, pero con la participación de los movimientos y grupos parroquiales. Y qué bueno sería que también en las escuelas se organice un acto mariano. O que desde la parroquia o capillas se organice también una visita de María a las escuelas. Presentarles el ejemplo de vida de Maria, su humildad y virginidad, su total entrega a la voluntad de Dios en la escucha de su Palabra y el poder de su intercesión. Puede ser un aporte para superar el actual clima en las escuelas.

Que María, a través de esa visita realizada por hermanos en la fe, lleve la bendición y la alegría a cada hogar, como lo hizo al visitar el hogar de Isabel y Zacarías (Lc 1, 41-45); que esa visita sea portadora de la paz y la esperanza a cada familia. Que sea una invitación a la reconciliación, a la fidelidad y un estímulo de vida nueva.

Y el 8 de diciembre, que es la solemnidad de la Inmaculada Concepción, nos encontraremos en el Santuario Mariano de Tulumba, a las 20 hs. para celebrar la Eucaristía y renovarle a nuestra Madre, el amor y la confianza ; encomendarle a todas las familias de la Prelatura y las necesidades de nuestras comunidades y pueblos.

Todo esto lo queremos hacer, movidos por la fe y la confianza de que Dios, por intercesión de María, puede hacer nuevas todas las cosas. Infundir también en cada uno de nosotros un espíritu nuevo, un aliento de vida nueva capaz de afrontar tantas situaciones adversas con las que se encuentra hoy toda nuestra sociedad.

El Señor los bendiga y guarde a todos, especialmente conceda a las familias la paz y la alegría.


Deán Funes, octubre de 2004
Mons. Aurelio José Künh, obispo prelado de Deán Funes

<< Volver


Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet: www.aica.org

Copyright © 1996 / 2008 AICA. Todos los derechos reservados.