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PRIMERA FAZENDA DE LA ESPERANZA
Carta
de
monseñor
Aurelio José
Kühn ofm.,
obispo de Deán Funes
(octubre
de 2005)
La
primera “Fazenda de la Esperanza”, institución destinada a la
recuperación de adictos a la droga, al alcohol o a otras dependencias,
se abrirá en la Prelatura de Deán Funes, en el predio de Las Canteras,
con todos los riesgos y compromisos que supone.
Para muchos es una
sorpresa mayúscula. También lo es para mí. Pero la sorpresa mía esta
acompañada por una gran esperanza y una firme certeza. Dios mismo nos
abre caminos para que respondamos a los dramáticos desafíos que nos
presenta nuestro tiempo. ¿Quién no se preocupa ante el drama de tantas
familias, de tantos adolescentes y jóvenes que son esclavos de las
adicciones y sufren sus consecuencias? También preocupa la “cultura de
la muerte” que se ha instalado en todos los ámbitos del mundo
civilizado, el relativismo moral, la desesperanza, etc.
Rogué al Señor que
me mostrara un camino para ayudar a los jóvenes que no le encuentran
sentido a sus vidas, que les falta el calor de un hogar, que viven sin
ilusiones y deseos de superación. Y surgió esto: abrir una “Fazenda de
la Esperanza”, donde los jóvenes podrán encontrar un hogar y una
escuela de vida, donde aprenderán a afrontar la vida desde una visión
de fe, de esperanza y de amor, con ilusión y entrega.
Veo en todo esto la
mano misericordiosa y providente de Dios. Aquí esta sobre todo mi
sorpresa y admiración, de cómo Dios responde a las súplicas y nos abre
nuevos panoramas. ¡Ojalá todos comprendamos y asumamos así esta
iniciativa!
Cuando vi por
primera vez Las Canteras, admiré su belleza natural y sentí una
inmensa pena por su abandono. Pero nunca pensé que podría adquirirla
para la Prelatura, hasta que pasaron por aquí los fundadores de las
“Fazendas” del Brasil. Venían invitados por el Obispo y el Gobernador
de La Rioja. Como de paso, les mostramos Las Canteras, y se quedaron
admirados por el lugar. Les pareció un lugar ideal para una Fazenda de
la Esperanza.
Como no conocíamos
las Fazendas del Brasil, nos invitaron a conocerlas. Allí fue un
grupo, representando a la Municipalidad y a la Iglesia de Deán Funes.
Yo fui más tarde, invitado por los Obispos que tienen en sus Diócesis
una o varias Fazendas. Compartí dos días de reflexión con ellos, donde
pude apreciar el cariño y el interés de los Obispos por estos lugares
de recuperación de los jóvenes. Durante una semana pude compartir
también con los chicos y chicas de 5 (cinco) Fazendas (tres masculinas
y dos femeninas).
Al escuchar los
testimonios y ver sobre el terreno lo que son estos centros, no dudé
en ofrecerles todo lo que necesitarían para abrir una Fazenda en la
Argentina. Es una obra hermosa y en este momento urgente, también en
nuestro país. No será sólo para Deán Funes o Córdoba, sino para todo
el país.
En Deán Funes
estaba el lugar apropiado. ¿Cómo adquirirlo para cedérselo a los
responsables de las Fazendas? Para tranquilizar a los que dudan de
esta obra, les digo que los fundadores y responsables de las Fazendas,
son personas con mucho empuje y profunda espiritualidad. Uno es un
sacerdote franciscano alemán radicado en Brasil, y hay laicos
consagrados y voluntarios totalmente dedicados para la atención de los
más marginados de la sociedad. Creo que nos entenderemos
perfectamente.
Para adquirir Las
Canteras recurrimos a la venta de un terreno que nos quedaba. En este
momento esta arrendado, y con el producido cubrimos parte de los
gastos de la carrera sacerdotal de los cinco seminaristas de la
Prelatura. Es el terreno que compró Mons. Lucas, en su momento por
bajo precio, sin saber bien para qué. Con toda seguridad fue por
inspiración de Dios, porque la mitad de este terreno fue donado para
construir la Cartuja “San José”, y la otra mitad se conservó. Ahora
vemos para lo que estaba destinado. Para esta obra, la “Fazenda de la
Esperanza” para muchos jóvenes y familias. Es una bendición para Deán
Funes. Así como la Cartuja muestra el aspecto contemplativo de la
Iglesia, la Fazenda de la Esperanza mostrará la dimensión social de la
Iglesia. La Iglesia siempre fue promotora del hombre y de la cultura,
a través de la oración y la enseñanza, y a través de la acción social.
Tendremos concretizados estos dos aspectos en Deán Funes. Espero que
los deanfunenses sepan leer este signo y valorarlo. Es un signo de la
misericordia y providencia de Dios. Los creyentes lo sabrán
comprender.
Agradezco al equipo
de colaboradores que han animado e iluminado el camino para llegar a
esto. Y espero también que la obra sea considerada de interés para la
comunidad. La Prelatura estará fuertemente comprometida en la
asistencia espiritual. No es una obra que debe mirarse del lado
económico. Si bien para Deán Funes traerá muchos beneficios. El tiempo
lo dirá.
El Señor bendiga a
todos los que pongan su apoyo y su granito de arena en esta obra.
Deán Funes,
octubre de 2005
Mons.
Aurelio José Kühn,
obispo
prelado de Deán Funes
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