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A TODOS LOS CATÓLICOS DE SAN
LUIS
Carta de monseñor Juan Rodolfo Laise OFM, obispo emérito de San Luis a
todos los católicos de la diócesis (abril
de 2004)
Santa Pascua de Resurrección, deseando para todos, los dones pascuales
que Cristo comunicó a los Apóstoles en la primera Pascua, y les dio
vigor para predicar y extender su Mensaje y Sacramentos de la
Salvación, fruto de su Muerte y Resurrección, a todos los habitantes
de todos los tiempos, hasta el fin de los siglos.
Esta
gracia la pido para todos los católicos de San Luis, que por el
bautismo están insertados en la corriente de la vida divina, que no
muere y por la confirmación, hemos de ser soldados valientes para
predicar y consolidar la única Iglesia de Cristo, por El fundada sobre
el cimiento de los Apóstoles, la única verdadera, depositaria de la
Verdad de Dios y de su Vida divina, necesarias para salvarnos.
Este es
el mensaje de la Pascua, que recordamos y vivimos en estos días.
En las
circunstancias difíciles que vive la Provincia y la Iglesia en San
Luis me uno a los laicos autoconvocados y a todos los que defienden
los derechos intangibles que a la Iglesia le corresponde, por mandato
particular de Cristo a los Apóstoles y por ellos a los Obispos unidos
al Papa, en todo el mundo.
Lamento y
siento hondamente con el único Obispo de San Luis, actualmente Mons.
Lona, los agravios inconcebibles patrocinados por el Gobernador de la
Provincia de San Luis y sus colaboradores que han calumniado a los
Terciarios Capuchinos de la Colonia Hogar y a las Congregaciones
religiosas femeninas, que con dedicación y responsabilidad dirigen los
Institutos dependientes del Ministerio de Acción Social y que han sido
arbitrariamente despedidas del cumplimiento de su misión apostólica en
San Luis.
Mucho me
he alegrado de la reacción de los laicos de San Luis que masivamente
han realizado, ya diez marchas a la Casa de Gobierno pidiendo al
Gobernador de San Luis se retracte de las calumnias y deje a los
religiosos en sus puestos de trabajo al servicio de la niñez y de la
juventud desamparada.
En otros
tiempos, en mi misión de Obispo titular de la Diócesis de San Luis, me
ha tocado buscar, con mucho sacrificio, Congregaciones religiosas para
los Institutos al servicio de los menores desamparados. Los laicos no
están preparados. Es una misión difícil que requiere dedicación
full-time que sólo los religiosos pueden realizar. Y con mucho más
razón la Colonia Hogar necesita religiosos formados en la pedagogía
avalada por la experiencia en otros países del mundo, que el Venerable
Mons. Luis Amigó, fundador de los Terciarios Capuchinos, inspirado por
Dios, pudo transmitir a sus hijos, dedicados exclusivamente para este
fin.
Manténgase firmes y continúen pidiendo al Gobernador de San Luis deje
en su lugar a los religiosos que han dirigido los Institutos de los
menores y también el Hogar de ancianos, hasta el presente, y ,
siempre, en la historia de la Provincia de San Luis, porque los
menores desamparados y los ancianos y los enfermos son hijos de San
Luis y nadie es quien para dejarlos desprotegidos.
No se
dejen engañar por medidas que quieren desviar la atención con dádivas
pasajeras, con las que se quieren comprar los derechos irrenunciables
de la Iglesia en el ejercicio de su misión y los derechos adquiridos
por los religiosos, en el cumplimiento de su misión al servicio de los
intereses de los menores, enfermos y ancianos desamparados en la
Provincia de San Luis.
Siento
también hondamente las medidas arbitrarias que han afectado a otros
sectores de hijos de San Luis, que se ven heridos en sus derechos que
les corresponde en el ejercicio de una misión que desempeñan al
servicio de la comunidad sanluiseña.
Aunque en
varias ocasiones manifesté mi solidaridad al Obispo de la Diócesis y
Provincia de San Luis, Mons. Jorge Luis Lona, nuevamente lo
manifiesto, uniéndome con la oración al Señor, para que encuentre en
El la fuerza para sufrir tanta torpeza y arbitrariedad. Y rezo también
para que ilumine a los responsables de las inaceptables actuaciones en
San Luis, para lograr la paz y la concordia de sus habitantes, para el
bien espiritual y temporal de sus hijos del presente y del futuro.
María
Santísima, Patrona de la Provincia y Diócesis de San Luis, desde los
inicios de su fundación, interceda en los católicos de San Luis
esperanza en el triunfo de la Verdad y de la Justicia, fundamentos de
la paz y de la convivencia de sus habitantes y de sus fieles
Mons. Juan Rodolfo Laise ,
obispo
emérito de San Luis
De este modo
contesto al deseo de un mensaje para los católicos autoconvocados, en
la defensa de los derechos de la Iglesia y de las Congregaciones
religiosas e Institutos dirigidos hasta el presente por ellas. |