Mensaje de Mons. Jorge Luis Lona, en la
Solemnidad de San Luis Rey,
patrono de la Diócesis (25 de agosto de 2002)
El santo patrono: alguien que nos conoce y nos ama, y que esta en la
presencia de Dios, y que le pide a Dios por nuestro bien.
El Santo Patrono de San
Luis nos mira y nos conoce desde la luz de la Gloria. Sabe como
vivimos y cuales son nuestras verdaderas necesidades. Cuales son los
planes de Dios sobre nosotros y que grandes peligros corremos cuando
rechazamos el amor de Dios.
Fue un gobernante santo.
Un rey de Francia que no se dejo llenar de soberbia por su poder real.
Fue humilde y servicial. Tuvo el coraje de un héroe, pero sin
arrogancia ni crueldad. Fue distinto de los demás reyes, porque nunca
se creyó mas grande que Dios.
Su madre lo educo en la
fe, y el supo recibirla plenamente. Plenamente reconoció que Jesús es
Dios hecho hombre, que viene a salvarnos del mal. Con toda su alma
confío en Jesús y lo amo, pasara lo que pasara. En triunfos y en
fracasos fue siempre el mismo, fue siempre fiel a Dios.
Así gobernó su propia
vida y así gobernó a Francia como un Santo. Hoy necesitamos mas que
nunca tenerlo como modelo y recordar que es nuestro intercesor. El,
San Luis Rey, esta pidiendo a Dios por nosotros en este momento. Somos
la única Diócesis y la única provincia de la Argentina, que tiene como
patrono a un santo laico, que además tuvo la inmensa responsabilidad
de gobernar su patria, y cumplió esa responsabilidad santamente.
Es un mensaje de
esperanza. Nos hace ver las grandes y difíciles cosas que Dios quiere
que sean posibles en nuestra vida, con su ayuda . Hoy la argentina es
un país enfermo de pesimismo y al pesimismo no se lo puede vencer con
un optimismo falso y superficial, eso es propaganda y nada mas. Al
pesimismo se lo vence con la esperanza, La confianza en que Dios nos
hace capaces de grandes cosas porque nos ama. Así vivió San Luis Rey,
y así también podemos vivir nosotros. El ante Dios, esta pidiendo esa
gracia para su pueblo de San Luis. Que nosotros sepamos anhelarla y
recibirla
San
Luis, 25 de agosto de 2002
Mons. Jorge Luis lona,
obispo de San Luis