Mensaje de Mons. Jorge Luis Lona para la Solemnidad de Cristo Rey
24 de noviembre de 2002
¿Que significa
CRISTO REY..?
...Sus enemigos lo
acusaron de que pretendía hacerse Rey, y con esa falsa denuncia,
buscaron su muerte...
El era Dios, con
un poder infinitamente mayor al de todos los poderosos de la tierra, y
hubiera podido aniquilarlos a todos con su poder divino.
Pero Dios no es
así. El único Dios verdadero –Padre Hijo y Espíritu Santo– es una
todopoderosa Comunión de Amor, y el Amor Eterno no es prepotente. No
nos creó para intimidarnos, sino para amarnos. Para comunicarnos a
nosotros, pequeñas creaturas humanas, todo su bien divino.
Por eso, nos dio
la prueba absoluta de su amor infinito muriendo por nosotros,
pecadores, en la Cruz.
Y nos dio la
prueba absoluta de su poder infinito venciendo a la muerte con su
Resurrección.
Con su sangre de
la Cruz lavó nuestra culpas, y con su cuerpo resucitado nos ofreció a
todos la vida eterna.
Así quiere
triunfar el poder de Dios, porque es el poder del amor, la gran luz
del Misterio Pascual.
Pero ésto, la
tonta soberbia humana de los poderosos de este mundo, no lo quiere
comprender. La soberbia cree que ese poder del amor no existe. Que es
sólo una debilidad impotente. La soberbia se cree más fuerte que Dios.
Ante eso, la gran
fiesta de CRISTO REY es nuestro acto de fe, de esperanza y de amor.
De fe, porque
creemos en que sólo el poder del amor es invencible. La soberbia sólo
tiene un falso poder, que se desvanece como el humo.
De esperanza,
porque nos jugamos la vida entera confiados en el poderoso amor de
Dios.
De amor, porque el
poder del amor divino es tan grande, que nos hace capaces de amar a
nuestros propios enemigos, y de rogar por ellos, pidiendo que caiga el
velo de su ceguera, y sepan reconocer al Amor que los busca.
Que no se juzguen
y condenen ellos mismos. En el gran día de Cristo Rey del Universo –en
el final del tiempo y el comienzo de nuestra vida eterna– el Juicio de
la Condena será sólo para quienes por si mismos lo hayan elegido,
rechazando hasta el fin el amor de Dios.
Repitamos con
María la súplica que Ella nos enseñó en Fátima, a su Hijo Rey del
Universo: “Señor, socorre a todas las almas y especialmente a las mas
necesitadas de tu infinita misericordia"
Que así
festejemos, con un corazón parecido al de Cristo, el poder de su Amor.
Ahora, y cuando
venga como Rey Eterno.
San Luis, 24 de noviembre de 2002.
Mons. Jorge Luis Lona,
obispo de San Luis