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EL EMPOBRECIMIENTO DE LOS
ARGENTINOS,
Y EL DERECHO A LA LIBERTAD DE ENSEÑANZA
EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA DE GESTIÓN PRIVADA
Mensaje del obispo de San Luis, Mons. Jorge Luis Lona
10 de marzo de 2003
1. Un derecho humano
fundamental, en peligro.
Es el
derecho de los padres a la libre elección de la educación para sus
hijos. Lo aseguran la Constitución Nacional y la Constitución de San
Luis. Para llevarlo a la práctica, se ha legislado a nivel nacional y
a nivel provincial, sobre el régimen de la enseñanza pública de
gestión privada.
Pero hoy,
ese derecho humano fundamental está en peligro. La acción hábilmente
orquestada de un sector del gremialismo educativo, y de un sector de
la dirigencia política, amenazan con excluir del ejercicio de ese
derecho a todos los argentinos empobrecidos, perjudicando al mismo
tiempo a los docentes privados.
2. La población de menores recursos, ¿tiene
derecho a elegir libremente la educación para sus hijos?
Esta
pregunta tiene mucho peso en la Argentina de hoy, donde el 57,5 % de
la población, casi 21 millones de personas, vive en la pobreza. Si de
ese total se considerara sólo a los niños y a los jóvenes -la gran
mayoría de los educandos- el porcentaje de pobres se eleva al 70,3 %.
En esa gran mayoría -según la educación que reciba- se definirá el
futuro de la patria. Y aquí, repetimos la pregunta: ¿esos pobres,
ellos y sus padres, tienen derecho a elegir? ¿Existe para ellos el
derecho a la libertad de enseñanza? ¿0 es un derecho que sólo pueden
ejercer los más pudientes?
Según la
Constitución Nacional, y también, según la Constitución de la
Provincia de San Luis, categóricamente TODOS los ciudadanos tienen ese
derecho. Lo exige el bien común, que debe ser la norma de toda
verdadera república y toda verdadera democracia. Los derechos humanos
son para todos, no para algunos.
3. La libertad de enseñanza en la Ley de
Educación Pública de Gestión Privada, en San Luis.
El precepto
constitucional se refleja lógicamente en las leyes. Tanto en la Ley
Federal de Educación, que rige para toda la Nación, como en la Ley de
Educación Pública de Gestión Privada de la Provincia de San Luis, N°
5253/01. En esta última, se garantiza que la Educación de Gestión
Privada pueda estar abierta a todos, y no tener fines de lucro. Ello
sucede a través de un Aporte Estatal Subsidiario Básico, destinado a
cubrir el costo de la Planta de Personal. De los restantes costos
educativos se hacen cargo los padres a través de un Aporte
Complementario o Arancel. Y para aquellos padres que demuestren
carecer de recursos para pagar dicho Arancel, el Estado Provincial se
compromete a realizar un Aporte Estatal Subsidiario de Equidad, de
Bono Educativo, para que el sector más carenciado no quede privado de
su derecho a la libertad de enseñanza. En San Luis, la respuesta legal
al problema de un discriminatorio “elitismo” educativo, es
completamente satisfactoria. Hace posible una Educación Publica de
Gestión Privada para todos, sin discriminación injusta según los
recursos económicos.
Esa es la
teoría, pero lamentablemente NO ES HOY LA REALIDAD. Y esa distancia
entre la teoría y la realidad se ha vuelto tan grande, que la mayor
parte de la Enseñanza Publica de Gestión Privada –y entre ella la
enseñanza católica– se halla hoy en riesgo de desaparecer.
4. El empobrecimiento argentino: empobrecimiento
de los educadores y empobrecimiento de las familias de los educandos.
Es
enteramente justo que el Gobierno Nacional y Provincial se propongan
mejorar la situación económica de los trabajadores del sector privado,
y entre ellos, la de los educadores. Pero es completamente absurdo que
los que deban aportar los fondos necesarios para esa mejora económica
de los educadores, sean los padres de los educandos, tan empobrecidos
como los mismos educadores, y cuando están desempleados, mucho más.
Absurdo e
imposible, y por lo tanto, si se intentara llevar a la práctica por la
vía de la coacción legal, conduciría a la desaparición de la mayoría
de los colegios de enseñanza privada. Se salvaría solamente una
minoría de colegios, correspondiente a las familias de más altos
recursos, que si podrían hacerse cargo del aumento salarial aumentando
proporcionalmente los aranceles. Esto ha sido reconocido por estudios
de organismos oficiales, como la Secretaria de Defensa del Consumidor.
(“Clarín”, 9-2-2003, pg.16 Ec)
Caeríamos
así en la mas injusta discriminación educativa: del derecho a la
libertad de enseñanza quedarían excluidas todas las familias
empobrecidas, y solo podrían ejercerlo la familias de mayores
ingresos. Seria una aberración inconstitucional, pero a eso, por
desgracia, nos están acostumbrando nuestros dirigentes...
5. La responsabilidad de esta crisis
Recae, en su
origen y en su instrumentación propagandística, en cierta dirigencia
gremial que se obstina en presentar a los responsables de la
enseñanza privada como a una patronal que tuviera los recursos de una
industria extractiva -como si fuera Repsol/YPF- y que por puro
capricho avariento se resistiera a aumentarle el sueldo a sus
empleados.
Y no actúan
así por un error involuntario. Saben perfectamente que la gran mayoría
de los colegios de enseñanza privada no tienen fines de lucro, y menos
aún pueden tenerlos en la actual situación. Son instituciones de
motivación religiosa, o de vocación educativa no confesional. La
Junta Coordinadora de Asociaciones de la Enseñanza Privada
–COORDIEP–
reúne al Consejo Superior de Educación Católica, al consejo de
Educación Cristiana Evangélica, al Consejo Central de Educación Judía,
y a veintisiete organizaciones no confesionales de base nacional y
provincial. No extraen petróleo. Brindan un servicio educativo, de
costos crecientes, a familias de recursos decrecientes.
La
dirigencia gremial a que aludimos está representada por el sindicato
SADOP, que deliberadamente se ha propuesto imponer acciones legales
contra los colegios privados, oponiendo los derechos de los educadores
a los derechos de los educandos y de sus padres. Parece como si se
propusieran alcanzar, en definitiva, el remate de los bienes físicos
de los colegios, consecuencia jurídica final de la incapacidad de pago
de los aumentos requeridos.
Con esta
maniobra, traicionan también los verdaderos derechos de los docentes.
Aún adquiriendo la posesión legal de los bienes físicos de los
colegios, y tratando de gestionarlos directamente, o presumiblemente a
través de SADOP, ¿ en que acabaría esta maniobra expropiatoria? En que
los usuarios del servicio educativo seguirían siendo las mismas
familias empobrecidas, totalmente incapaces de solventar los aumentos
impuestos “legalmente”. Y el caos resultante producirla el cese del
servicio, y la pérdida de la fuente de trabajo, en la mayor parte de
los casos.
6. La responsabilidad de la dirigencia política
Es la mayor
de todas. Tanto en el orden nacional como en el provincial, está
involucrado el Poder Ejecutivo a través de sus áreas de Trabajo y
Educación. Hasta ahora, toda esta dirigencia política parece apoyar la
estrategia de SADOP.
Parecen no
darse cuenta de que si el proceso continúa hasta su final destructivo,
la propia educación publica de gestión estatal se verá severamente
dañada. Una muy importante masa de alumnos de la gestión privada
pasará a la estatal, que no tiene capacidad para recibirlos. Y el
costo por alumno será considerablemente mayor.
7. La solución no pasa por la destrucción,
sino por la justicia
De caos y
destrucción, ya estamos cansados los argentinos. Esperamos de nuestra
dirigencia política, presente y futura, un proyecto realizable de
orden y justicia.
¿Que pueden
ofrecer, los responsables de la educación publica de gestión privada
en la búsqueda y logro de ese proyecto?
Ante todo,
aquí en San Luis y creemos que en toda la Argentina: la transparencia
de la gestión. No tenemos ganancias
–ni
licitas ni ilícitas–
que ocultar. En las actuales circunstancias, más que nunca, nuestros
docentes y nuestros padres de familia tienen derecho a esa
transparencia. A saber cuales son los ingresos y los gastos, y como va
sobreviviendo el colegio cada día.
En segundo
lugar, nuestra amistosa mediación entre los miembros de la misma
comunidad educativa, padres y docentes, para que se crezca en la
solidaridad entre todos. Para que no nos dejemos someter a
enfrentamientos por intereses que nos son ajenos.
En tercer
lugar, al gremialismo docente y a la dirigencia política, el renovado
ofrecimiento de un dialogo sincero y objetivo, realista. Tenemos la
experiencia de haber sido manipulados con falsos diálogos. No queremos
repetirla.
A la
dirigencia política, le decimos que si creen que la libertad de
enseñanza en la educación pública de gestión privada debe desaparecer,
tengan el coraje de decirlo. Pero que asuman las consecuencias:
estarán eligiendo el monopolio estatista, en contra de la libertad.
Y a nuestros
padres de familia empobrecidos, que se unan a nosotros para exigir
justicia. La experiencia nueva del Aporte Estatal de Equidad, el Bono
Educativo, no debe desaparecer sino incrementarse en la medida de las
necesidades. No es una dádiva, porque son padres que cada vez que
pagan el IVA, aportan al presupuesto de la educación publica.
Así,
haciendo justicia con los padres, se realizaría de veras la libertad
de enseñanza para todos, y se podría hacer justicia con los docentes.
San Luis,
10 de marzo del 2003
Mons. Jorge Luis Lona,
obispo de San Luis |