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URGENTE LLAMADO
QUE LOS CATÓLICOS ACTÚEN EN POLÍTICA
Mensaje del obispo de San Luis, Jorge Luis Lona
Un
mensaje del Papa:
Es urgente el compromiso de los católicos de participar
en la acción política, con una conducta que se apoye en la
doctrina moral y social de la Iglesia.
Se ha acusado al Obispo de San Luis de "hacer política", organizando
un partido que ante las próximas elecciones "representa los intereses
del Obispado". Es una mentira, digna de mentes que sólo pueden
entender la acción política como "una cuestión de intereses".
La verdad, es que todo
obispo católico debe mantenerse fiel al Papa, y transmitir las
enseñanzas de Juan Pablo II “llueve o truene”, le guste o no le guste
a los dirigentes que dominan nuestra actual vida política. Eso ha
hecho el Obispado de San Luis.
Desde hace muchos
años, Juan Pablo II viene repitiendo un mensaje que no ha sido
escuchado por los argentinos, y que no ha sido puesto en
práctica. El mensaje es muy simple:
Un verdadero fiel
católico no debe lavarse las manos, como Pilatos, ante el
compromiso de participar en la acción política. Y debe ser capaz
de comprometerse con fidelidad a la doctrina moral y social de la
Iglesia. Con una conducta que sea coherente con su condición de
católico, no como un “instrumento para todo servicio” de los
poderosos.
Y ante el viejo
argumento de que la política partidaria es un ambiente demasiado
corrompido, y que el cristiano tiene que evitar ese peligro moral,
Juan Pablo II ha sido categórico:
“Las acusaciones de
arribismo, de idolatría del poder, de egoísmo y corrupción que con
frecuencia son dirigidas a los hombres del gobierno, del parlamento,
de la clase dominante, del partido político, como también la difundida
opinión de que la política es un lugar de necesario peligro moral,
no justifican en lo más mínimo ni la ausencia ni el escepticismo de
los cristianos en relación con la cosa pública”. (Es un texto de
1988, que el Papa ha seguido reiterando en múltiples ocasiones, hasta
el último documento de la Santa Sede de enero de 2003).
Pero como dijimos,
este mensaje no ha sido escuchado ni puesto en práctica por la
mayoría de los católicos argentinos. Ha prevalecido aquella vieja
frase nacional, lema del individualismo egoísta o de la comodidad
temerosa de asumir responsabilidades: “Yo, argentino”...
queriendo decir: “Yo, me lavo las manos”.
Una consecuencia de
ese grave pecado de omisión, es la crisis de la dirigencia política
que vive hoy todo el país. El pueblo se limitó a gritar “¡Que se vayan
todos!”, y no se fue nadie... Resonaron las cacerolas, pero fue puro
ruido...
Ante esa crisis, no
perdemos la esperanza, ni aceptamos refugiarnos en un silencio
cómplice. Seguiremos proclamando el llamado del Santo Padre, confiando
en que quienes se animan a levantar la bandera de la doctrina moral y
social de la Iglesia en la acción política, en San Luis, serán dignos
de esa tarea sacrificada que libremente han elegido.
No dependen del
Obispado, sino de su propia conciencia iluminada por la luz de la fe.
Confiamos en que serán muchos los sanluiseños –católicos, y hombres y
mujeres de buena voluntad– capaces de sumarse a esta empresa de
auténtica defensa de los derechos humanos.
No los derechos de
ningún poderoso de este mundo, a hacer con el pueblo lo que se le
antoje, sino los verdaderos derechos humanos: los que nos enseña Dios,
creador del ser humano.
San Luis, 22 de marzo de 2003.
Mons. Jorge Luis Lona,
obispo de San Luis |