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LA
FAMILIA SE FUNDA EN EL MATRIMONIO
Mensaje de Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis
21
de noviembre de 20003
“El Matrimonio,
elevado por Cristo a la dignidad de sacramento, constituido por la
unión estable, perdurable, entre un varón y una mujer que comparten un
proyecto común abierto a la comunicación de la vida. Por eso, no se
puede equiparar a ningún otro tipo de unión.” Así, la familia
matrimonial puede con justicia llamarse la célula básica de la
sociedad.
Sin embargo, en la
Argentina y en el San Luis de hoy, la familia matrimonial está en
crisis, en grave peligro.
Durante la última
década, ha culminado un proceso destructivo de la familia. Siendo la
familia una comunión de amor y entrega mutua de la vida, es atacada
por la anti-moral del egoísmo y del placer instantáneo, que rechaza
todo compromiso profundo y duradero.
Según las propias
estadísticas oficiales, hoy en todo el país –y también en San Luis– la
unión matrimonial va quedando en minoría. Esto significa el predominio
de uniones transitorias, que las mismas estadísticas señalan como poco
duraderas. Las consecuencias más dolorosas recaen sobre los hijos, que
no tendrán el amparo de la unión fiel y perdurable de los padres.
Si se pierde la
familia matrimonial, se pierde "el remedio por excelencia para superar
los efectos nocivos del desamparo y del abandono, que tienen trágicas
consecuencias de violencia, delincuencia y adicciones, que sufren
especialmente los jóvenes", han dicho los Obispos argentinos.
En todo esto, es
ineludible la responsabilidad de los gobernantes. Actualmente,
preocupa a los Obispos "la existencia de proyectos de ley que
pretenden legalizar el horrendo crimen del aborto". Pero además, ya el
Episcopado había señalado a los legisladores que se estaba permitiendo
la difusión de fármacos de efecto abortivo, de manera disimulada. Por
eso, se insiste en que:"Las leyes deben defender la vida, el primero
de los derechos humanos –inalienable e irrenunciable– y su “santuario”
que es la familia."
También es un crímen
contra la familia el impedirle que actúe como educadora para que la
juventud sea capaz de formar nuevas familias. Es el efecto de la
educación sexual permisiva, que "educa" para el libertinaje. Los
Obispos consideraron "inaceptables, y a veces totalitarias, las leyes
que tienden a imponer planes de educación sexual en las escuelas sin
tener en cuenta el derecho primario y natural de los padres a la
educación de los hijos, y sin referencia a los valores morales y
religiosas".
En esta misma línea de
defensa contra la "educación anti-familia", se destacó: "No podemos
dejar de mencionar, con dolor, el influjo negativo que ejercen muchos
medios de comunicación sobre las familias. Renovamos, por tanto,
nuestro llamado a los responsables de los mismos para que utilicen
estos modernos instrumentos a fin de promover los auténticos valores
que alienten a las familias, y no las dañen de ningún modo".
Por otra parte:
"Muchas veces, el desamparo y aún el abandono se deben a las
condiciones de extrema pobreza e incluso de miseria que aquejan a
tantos grupos familiares y a tantos ciudadanos en nuestra patria. Urge
instaurar –lo decimos una vez más– una justicia demasiado largamente
esperada y promover la cultura del trabajo, requisito necesario para
un futuro más humano."
Decía Juan Pablo II en
una frase memorable: "El futuro de la humanidad se fragua en la
familia". De la misma manera podemos decir que el futuro de nuestra
Patria depende del futuro de la familia argentina. Debemos jugarnos la
vida para renovar esa fundamental comunión de amor, fuente de vida y
de capacidad solidaria, que es la familia matrimonial. De lo
contrario, la Argentina se hundiría en el pozo sin fondo de un
egocentrismo visceral. Ningún ideal social de justicia y paz, podrá
construirse sobre las ruinas de la familia verdadera, la familia
matrimonial.
Seguiremos tratando,
más adelante, este tema crucial.
San Luis, 21 de noviembre de 2003.
Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis |