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SOLEMNIDADES NAVIDEÑAS
Reflexión
de
Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis
Las dos próximas
Solemnidades navideñas:
SANTA MARIA, MADRE
DE DIOS: Dios ha querido tener una madre humana para venir a nosotros.
LA EPIFANÍA DEL
SEÑOR: Dios ha manifestado así su amor infinito, al mundo entero.
Todo el Tiempo de
Navidad es un regalo del amor de Dios para renovar nuestra confianza,
nuestra esperanza en El.
Dios nos ama tanto
que ha querido nacer como hombre de una madre humana. Ha querido amar
a Maria de un modo único, para amarnos a todos en ella. Así, en el
momento del sacrificio supremo del amor, clavado en la Cruz para
salvarnos, nos la dejó como madre nuestra.
Y Dios quiso y
quiere que ese amor por nosotros sea conocido por todos,
universalmente. Epifanía significa "manifestación": revelación a todos
de ese secreto grandioso que había comenzado a comunicarse a Israel, y
que ahora se vuelve revelación plena en el Niño Dios que está en
brazos de María.
Es Epifanía del
Niño y de la Madre. En su unión amorosa con ella, se revela Dios a los
sabios poderosos venidos del Oriente. Con humildad y clarividencia de
verdaderos sabios que se dejan iluminar por la fe, los Magos adoran al
Niño y veneran a la Madre Santísima.
Hoy el mundo del
poder humano loco de soberbia, rechaza la fe, rechaza al Niño y a la
Madre, y rechaza a la Epifanía. Los ídolos del placer y del poder, del
dinero y de la fama, intentan ocupar el lugar de Dios. El centro de la
vida ya no es el amor que nos infunde Dios para que podamos amarnos,
sino el egoísmo que siembra su semilla de soledad y de vacío. El
absurdo de una sociedad que sin Dios, se destruye a si misma.
Pero allí están
ante nosotros, de nuevo la Madre y la Epifanía de su Niño.
Mensaje inmortal de
esperanza y amor capaz de llegar a todos los corazones.
Es Tiempo de
Navidad, de felices Solemnidades de inmensa alegría.
Recibamos el regalo
del Señor que nos ama, y no se cansa de volver.
San Luis, 31 de diciembre de 2003.
Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis |