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DÍA
DEL PÁRROCO
DÍA DE SAN JUAN MARÍA VIANNEY
Mensaje de monseñor Jorge Luis Lona, obispo de San Luis
4 de agosto de 2004
El Santo Patrono de los sacerdotes que tienen a su cargo una
Parroquia, es el modelo en que toda la Iglesia enaltece la figura del
sacerdote Pastor de la grey a él confiada. Es Cristo Buen Pastor que
así quiere llegar a nosotros, en la imagen sacerdotal del que fue su
fiel discípulo e imitador. Nos enseña que más allá de las limitaciones
humanas, la acción divina, el Don de Dios, quiere suplir las carencias
y hacer posible lo que el mundo de hoy declara imposible: la entrega
total de la vida para el bien de los demás. La vida del sacerdote
Párroco es una prueba en que el mismo Señor lo consuela y da fuerzas.
Se le exige tanto, que se hace muy fácil criticarlo y señalar sus
posibles falencias. Pero a través de los siglos, el Cristo que
consagra en la Eucaristía permite el milagro de la Parroquia y del
Párroco. También en esta semana próxima, el viernes 6, celebraremos la
Fiesta de la Transfiguración del Señor. Allí el Señor reconforta a sus
apóstoles con la imagen de su glorificación venidera, que El quiere
que también alcancemos nosotros, en su Iglesia. Nuestra vida debe ser
un camino hacia la Transfiguración. Y ello sucede en cada Parroquia,
junto al Párroco, en la comunión donde el Señor no falta nunca, porque
su amor y su misericordia son infinitas. Oremos para que cada
sacerdote Párroco pueda encontrar -en esa fiel imagen de Cristo que
fue San Juan Maria Vianney- el modelo e intercesor que necesita.
También lo necesita el Obispo, a quién le está encomendado ser Pastor
de los párrocos Pastores. Son tareas que exceden la medida de las
fuerzas humanas. Pero nuestra fe y nuestra esperanza nos hacen capaces
de seguir el camino, repitiendo las palabras de San Pablo: "Todo lo
puedo en aquel que me conforta".
San Luis, 30 de julio de 2004.
Mons. Jorge
Luis Lona, obispo de San Luis |