-Es el
Santo Patrono de todos los habitantes de San Luis, la Provincia y la
Ciudad que llevan su nombre.
Es nuestro
intercesor. Le pide a Dios por el verdadero bien de todos nosotros.
-Fue un gobernante
santo. Era el Rey de Francia, pero nunca se dejó llenar de soberbia
por su poder real. Fue humilde y servicial para todo su pueblo.
Tuvo el coraje de
un héroe, pero sin arrogancia ni crueldad. Fue muy distinto de otros
gobernantes, porque nunca se creyó más grande que Dios.
-Su madre lo educó
en la fe, y él supo recibirla y vivirla plenamente. Con toda su alma
confió en Jesús y lo amó. En triunfos y en fracasos fue siempre fiel a
Dios.
Así gobernó su
propia vida, y así gobernó a Francia. Hoy, necesitamos más que nunca
que sea el modelo para nuestros gobernantes.
San Luis Rey está
rogando a Dios por nuestra Provincia, ahora y siempre.
-Nuestro Patrono es
un santo laico que tuvo la inmensa responsabilidad de gobernar a su
patria, y lo hizo uniendo su voluntad a la voluntad de Dios.
Quiere, en su día,
dejarnos un mensaje de esperanza.
Quiere que
confiemos en que Dios nos hace capaces de grandes cosas, porque nos
ama y es todopoderoso. Así vivió San Luis Rey, y así también podemos
vivir nosotros.
-Que sepamos
anhelar y recibir esa Gracia que nuestro Santo Patrono está pidiendo
para todo el pueblo de San Luis
San Luis, agosto de 2004.