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25 DE MAYO


Homilía de monseñor Jorge Luis Lona, obispo de San Luis,  pronunciada en el Tedéum del 25 de Mayo de 2005 (Iglesia Catedral de San Luis)



Se curan diez leprosos, y uno sólo es capaz de agradecer el milagro de esa curación. Sólo uno acepta el don de la fe, que Cristo les ha ofrecido a todos, junto con la curación de sus cuerpos. Y por eso, sólo a él Cristo le dice: "Tu fe te ha salvado". Se lo dice Dios, a un hombre que ha creído en Él.

¿En quien cree hoy nuestra Argentina? Hace 195 años, creía en Cristo el país naciente, y bajo ese signo se enfrentaba la vida con esperanzada decisión de libertad. Y se era capaz de morir por esa patria nueva.

Hoy, casi dos siglos después, nuestro destino y salvación sigue dependiendo de nuestra fe. Nos dicen las encuestas que aún siguen considerándose católicos el ochenta por ciento de los argentinos. Pero es una convicción amenazada por la invasión de una nueva cultura universal, que propone el rechazo de Cristo y su mensaje, un acto de fe al revés del que construyó la patria.

Nos propone creer en un nuevo Dios: el individuo humano endiosado, el Yo de cada uno, adorándose a si mismo. La religión del egocentrismo, del egoísmo pensado y vivido como si fuera una virtud, y no un vicio.

Es el rechazo de Cristo, y del difícil vivir en el amor que Él nos predica. Vivir a su manera es poder amarse amando a los demás como Él nos ama. Realizar y salvar la propia vida dándola por el bien de todos, y recibiéndola de Dios. La nueva alternativa, es amarse sólo a si mismo, y usar a los demás sin que nos importe su bien.

Esta nueva religión no se presenta a cara descubierta, sino bajo la máscara de una libertad absoluta. Ya no es la libertad venida de Dios, la del grito sagrado porque sagrado era su origen. Es la libertad absoluta del Yo humano endiosado. Un ídolo con inmenso poder de destrucción.

Ese poder, lo esta demostrando en la Argentina y en el mundo entero con la destrucción de la familia, primer compromiso humano de amor, primer dar y recibir la vida. Si se destruye la familia matrimonial -la unión de amor fiel entre el varón y la mujer con sus hijos- se va destruyendo la sociedad entera. No hay solidaridad verdadera posible, si desaparece la primera y fundamental solidaridad.

Pecados contra la familia existieron siempre, lo sabe bien la Iglesia. Pero el ataque de hoy es mas profundo que la antigua lujuria. Viene de la nueva religión del egoísmo total. Del Yo que proclama: no quiero comprometer de veras mi vida con nadie, porque mi vida es sólo y exclusivamente mía.

Y así, el Yo egocéntrico se destruye a si mismo, porque se vuelve un vacío insaciable, invadido por anhelos humanos transformados en otros ídolos. Los ídolos del Placer, del Tener y del Poder, que sin amor todo lo devoran. El ídolo del Placer sexual convertido en droga egoísta devora a la familia, el ídolo del Tener codicioso vuelve injusta a toda la economía, y el ídolo del Poder soberbio y dominante devora a la política, avasallando las auténticas libertades civiles.

Sólo el Dios verdadero puede liberarnos de los ídolos, sólo el acto de fe en Él puede salvarnos, como salvó al leproso del Evangelio.

Cristo nos busca para eso, se sigue presentando en nuestro camino. Quiere curarnos de la lepra interior de la vida egoísta, de la vida vacía.

Que los argentinos sepamos darle gracias a Dios, que no sólo quiso darnos riquezas naturales que no hemos sabido compartir, sino que quiere darnos la riqueza de su amor, definitiva y total.

Que así, nuestra acción de gracias sea un acto de fe.


Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis



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