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SAN
CAYETANO, MODELO DE VIDA E INTERCESOR
Homilía de monseñor Jorge Luis Lona, obispo de San Luis, en la fiesta
de San Cayetano (Parroquia San Cayetano –Villa Mercedes, San Luis–
7 de agosto de 2005)
Queridos
hermanos:
Hoy nos reúne el
amor de Dios en la persona de San Cayetano, nos muestra con su
caridad, dulzura, mansedumbre, el verdadero modelo de la vida humana,
también es nuestro intercesor. El le pide por nosotros a Dios, es el
gran intercesor de los pueblos humildes, que le piden a Dios el pan de
cada día, el pan que pedimos en el Padre Nuestro, y el trabajo
honesto, el que permita sostener dignamente la vida de una familia.
San Cayetano le
presenta a Dios esa suplica y confiamos en él, por eso tenemos que
verlo también como modelo de vida humilde y llena de amor a todos los
demás, porque estaba lleno del amor de Dios. El amor de Dios lo
desbordaba, se daba sobre todos y especialmente sobre los mas pobres y
necesitados. Así con ese amor ferviente, San Cayetano nos quiere hacer
recordar en este año de ese otro Pan, que Dios siempre quiere darnos,
de ese Pan que es alimento del alma, del Pan del Cielo, la Santísima
Comunión, por que este año estamos viviendo el “Año de la
Eucaristía”, el año de Cristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad,
presente en cada hostia consagrada.
Todos los años son
de la Eucaristía, pero este en especial lo declaró nuestro recordado
Papa Juan Pablo II y lo continua nuestro actual Papa Benedicto XVI. Es
un tiempo particular para recordar que somos cristianos por el
Bautismo y fundamentalmente por la Eucaristía, por que es Cristo
viviente en nosotros, Pan del Cielo.
San Cayetano les
recomendaba a todos sus fieles que pidiendo el pan de este mundo, no
olvidaran jamás el Pan del Cielo, ese Pan de la de la Vida Eterna,
que alimenta nuestro alma.
San Cayetano nos
dice también, toda nuestra vida humana debe preparar nuestra vida en
el cielo. Por eso recibamos ese mensaje de nuestro Patrono, El nos
habló siempre de el Pan del Cielo, por que nuestra vida definitiva,
feliz para siempre, es la vida del cielo y los santos están allí y por
eso pueden interceder por nosotros, por que están en la Gloria de
Dios. También nos dice que necesitamos la ayuda de Maria Santísima, a
la que acudía siempre San Cayetano y entonces quiere también que
seamos hijos fieles de nuestra Madre del Cielo, que también nosotros
la llevemos en el corazón, y nos encomendemos a ella en nuestras
suplicas, ya que ella es nuestra gran intercesora.
Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis |