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CUESTIONAMIENTO A LA CAMPAÑA
DE SALUD
REPRODUCTIVA
Mensaje de monseñor Juan Carlos Maccarone, obispo de Santiago del Estero,
y de monseñor Adolfo Uriona, obispo de Añatuya, sobre la Campaña de Salud Sexual
y Reproductiva (8 de febrero de 2005)
El 30 de diciembre del pasado año se lanzó una campaña sobre el
tema, que por algunos contenidos y forma de implementarla, nos llevan a advertir
respetuosamente y con firmeza lo siguiente:
1. La campaña así planteada nos parece violatoria de ámbitos que
están reservados a las personas y/o a las familias: ‘Nadie puede ser objeto de
injerencias arbitrarias y abusivas en su vida privada, en la de su familia,
etc.’ (Pacto de San José de Costa Rica, art. 11,2)
2. La masividad de la campaña y la forma callejera de llevarla
adelante no da lugar al ejercicio del derecho de los padres sobre este punto:
‘los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos
reciban educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias
convicciones’ (Pacto de San José de Costa Rica, art. 12,4). Nadie duda que el
contenido de la campaña corresponde al orden moral de las personas.
3. De manera masiva y sin crítica se induce a los adolescentes y jóvenes
a la libertad sexual sin ningún principio que deba regirla. En el folleto
repartido se dice enfáticamente: ‘ejercer la propia sexualidad y gozarla de
acuerdo a las propias preferencias sexuales’; de esta forma se están promoviendo
conductas y estilos de vida marcados por la promiscuidad e irresponsabilidad en
la actuación sexual. El tema exige un proyecto de educación integral donde el
adolescente y el joven comprendan que la práctica de la libertad, también en el
ejercicio de la sexualidad, camina unida a derechos y deberes, y orientada hacia
valores que dignifiquen la persona y no la mera satisfacción de sus deseos.
4. Sería oportuno que el Estado en temas como la llamada salud
reproductiva no la promoviera con olvido de la realidad que la encuadra y
contiene: la familia, que ‘es el elemento natural y fundamental de la sociedad y
debe ser protegida por la sociedad y el Estado’ (Pacto S. José Costa Rica, art.
17,1). En campañas como la presente, donde la sexualidad y paternidad/maternidad
están disociadas aisladamente, se provocan mas bien atentados a la familia por
un Estado que debiera protegerla y promoverla.
5. Respecto al rechazo de cualquier ‘enjuiciamiento por parte del
personal de salud’ (cf. Folleto), no debe olvidarse el derecho de todo agente
sanitario a la “objeción de conciencia” en el cumplimiento de su deber por
motivos religiosos, morales y/o científicos (cf. Pacto S. José Costa Rica, art.
12,1).
Estas consideraciones las hacemos con espíritu de servicio a la dignidad humana,
queriendo respetar y ayudar a tomar conciencia de ella en todo el desarrollo de
la vida de las personas.
Mons. Juan Carlos Maccarone, obispo de Santiago del Estero
Mons. Adolfo
Uriona, obispo de Añatuya |