EL CONFLICTO DOCENTE
Declaración de los obispos de Río Negro
21 de mayo
de 2002
Desde hace meses asistimos expectantes a una puja inverosímil del
gremio docente por el pago de haberes atrasados. Cuando parecía que se
había llegado a un acuerdo de partes, vuelve a agravarse, una vez más,
el lastimoso conflicto.
Es por
esta razón que los Obispos de Río Negro, en búsqueda del ‘bien común’
de todos los habitantes de la Provincia, sentimos la urgencia de hacer
un fuerte llamado a quienes están directamente involucrados en el
mismo.
Pedimos
al Gobierno Provincial y a los docentes, en lucha por sus derechos,
que consideren cuidadosamente el grave perjuicio no sólo de orden
cronológico y/o académico, sino fundamentalmente de orden sicológico y
moral, que significa para la población estudiantil la persistencia de
este conflicto, que ya parece interminable.
Los más
pobres y humildes de nuestra querida población rionegrina son los más
afectados y los que más pierden en todo sentido.
Como
Pastores queremos dejar en claro nuestra defensa de la Escuela
Pública, tanto de gestión estatal como de gestión privada, y de su
necesaria optimización: Por eso solicitamos de todos y cada uno de los
actores la mejor disposición para llegar a un entendimiento que
destrabe la situación actual. El incumplimiento o el cumplimiento
parcial, no acordado, del pago de haberes atrasados no ayuda a la
solución del conflicto y deja dudas de la voluntad de arribar al
término del mismo.
En la
difícil realidad que atraviesan el País y la Provincia es cuanto menos
necesario dejar de lado intereses políticos y/o sectoriales para
avanzar hacia una solución consensuada, práctica, realista y seria que
respete los intereses y necesidades de todas las partes.
El
resultado debe, por otra parte, contemplar el bien de la población
estudiantil que se halla frente al fantasma de la pérdida del ciclo
lectivo, que no debería volver a darse aprobado automáticamente por
Decreto, con las graves consecuencias que esto acarrearía para su
futuro.
Quiera
Dios iluminar con las luces de su Espíritu Santo a quienes, en la
búsqueda del ‘bien común’, tienen la responsabilidad de hacer viable
la educación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes rionegrinos.
Río Negro, 21 de mayo del 2002
Mons. Fernando Maletti,
obispo
de San Carlos de Bariloche
Mons. Miguel Anquetil,
administrador diocesano de Viedma
Mons. José Pedro Pozzi
obispo Alto Valle del Río Negro |