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CARTA PASTORAL
Carta pastoral de monseñor Fernando Carlos Maletti,
obispo de San Carlos de Bariloche
28 de
Julio de 2005
Fiesta de Nuestra Señora de la Paz
A los queridos Sacerdotes,
Religiosas/os, Diáconos,
Catequistas, Animadores de comunidades, Misioneros,
Agentes de Pastoral, Familias:
Les escribo a favor de la Vida, porque el derecho a nacer es el primero de los
derechos humanos.
Reenvío, para su distribución
en las Misas,
la
carta de los Obispos Rionegrinos que fuera dada a conocer en Junio
último.
En estos días toma vuelo en
nuestra querida Provincia, la iniciativa legislativa que se encuentra
actualmente en tratamiento en la Legislatura de Río Negro, a través de la cual
se pretende reglamentar o regular el aborto no punible conforme se encuentra
establecido en el art. 85 del Código Penal.
Si bien es cierto que nuestra
legislación prevé algunas circunstancias bajo las cuales el delito de aborto no
sería punible, es decir, no se aplicaría pena al que lo ejecuta o consiente, la
gravedad del proyecto en cuestión esta en que en realidad más que pretender
reglamentar una disposición del Código Penal –cuestión que por otro lado le
estaría constitucionalmente vedada– lo que intenta es reinterpretar esa
norma, ampliando virtualmente la posibilidad del aborto a supuestos no
contemplados y convirtiéndolo, en definitiva, en un derecho humano fundamental,
en una facultad de elección de la madre que no puede ser cercenada o negada bajo
pena de estar violentando o violando el derecho a una vida plena, saludable y
digna de la mujer.
En otras palabras, y tal como
surge de los fundamentos del proyecto, da la impresión que el camino a recorrer
por la mujer para lograr una vida plena y saludable pasa por la muerte del hijo.
Al negar el carácter
disvalioso y moralmente grave del aborto, y elevarlo al nivel de un derecho
“cuasi natural”, creyendo que de esa manera la mujer puede alcanzar un supuesto
estado de bienestar físico, mental y social, se violenta toda la verdadera
doctrina de los derechos humanos y se pone en riesgo desde su misma raíz la
convivencia humana, porque si la madre puede matar a su hijo –porque en eso
consiste el aborto– cualquiera de nosotros puede y tendrá derecho a elegir matar
a otro ser humano cuando afecte nuestro bienestar físico, psíquico o social.
Al compartir esta
preocupación que provoca la existencia de esta presentación legislativa, les
pido que con serenidad y firmeza ciudadana contagiemos a la gente, abierta de
mente y de corazón, el deseo de rezar y trabajar a favor de la Vida. Es un tema
fundamental para la dignidad de la persona y los derechos humanos.
Muchas veces alzamos nuestra
voz por la Justicia para los débiles en la moral social, hoy, desde el derecho a
la vida, anhelamos que no se la manipule, ni destruya.
Que María Nuestra Madre, la
Virgen de las Nieves, Patrona de Nuestra Diócesis, nos fortalezca en la búsqueda
de la justicia, la verdad, la paz y la vida.
Con Jesús en los Santos
Evangelios decimos: “no hay amor más grande que dar la vida…” (Juan 15)
Los bendigo.
Mons. Fernando
Carlos Maletti,
obispo de San Carlos de
Bariloche |